Loimar está paralizada y aseguran que la medida continuará por tiempo indeterminado

Los trabajadores acusaron a la empresa de incomunicar hasta a la policía, que fue convocada para “proteger” la planta. Mantendrán guardias en el frente de la fábrica. Loimar los llama a la reflexión.
La ausencia de un canal de diálogo entre la empresa Loimar y los trabajadores afiliados a Focra, además de derivaciones inesperadas hasta el momento, marcaron el primer día de paralización de esa planta ceramista, luego de que la entidad ratificara 13 despidos el jueves en la delegación local del Ministerio de Trabajo.

Menos de una decena de contratistas de servicios internos ingresaron al lugar en horas de la madrugada, mientras el ingreso a la planta era ocupado por la mayoría de los trabajadores y efectivos del cuerpo de Infantería, movilizados por orden de la empresa tras semanas de conflicto.

“Estamos planteando nuestro reclamo de manera pacífica, porque ayer dijimos que no negociamos ni uno de los despidos, que entraban todos o no ingresaba ninguno. Ellos lo entendieron, con muchos nos conocemos porque es gente de trabajo y de Tandil como nosotros, y hasta estuvimos compartiendo unos mates”.

En ese tenor describían a media mañana los trabajadores su contacto con los efectivos de las fuerzas de seguridad que dejó, ya desde las primeras horas, algunas grageas más que alimentaron el malestar de quienes protestaban.

Tras el negro humo de las gomas en plena combustión, los manifestantes repetían que el titular de la fábrica, Juan Loitegui, se trasladó ayer en el micro que lleva a los operarios y habría intentado sacarle a uno de ellos el teléfono celular.

“Se lo sacó y se lo quiso dar a uno de los policías cuando llegamos hasta acá, pero el policía le dijo que no tenía por qué tenerlo porque era de uno de los trabajadores”, narró uno de ellos.

La posibilidad de comunicarse fue uno de los datos de la primera jornada de protesta. En el área aledaña a la fábrica no había forma de obtener señal para telefonía celular, ni para sistema de radiocomunicaciones.

Ni los móviles de las radios e, inclusive, los equipos de la policía carecían de señal: “Es por el sistema que instalaron hace no muchos días y que corta toda señal, porque no quieren que nos comuniquemos con los medios”, denunciaron.

La negociación en Trabajo tuvo como interlocutor al Sindicato Obreros Ladrilleros a Máquina y Anexos (Solma), pero los trabajadores ya no lo reconocen como representante: “Nos estamos defendiendo porque han despedido a gente con 20 años en la empresa, sin ningún argumento y sólo después de que nos pasamos de ese gremio, que es patronal, a Focra, que es el que nos representa”, coincidieron varios, durante una jornada en donde recibieron algunas adhesiones.

Ya el día anterior en la delegación laboral les habían manifestado su apoyo el secretario general de la Central General del Trabajo (CGT), Marcelo Marcovich, junto a Daniel López, de Madereros.

Ayer, hasta la puerta de la planta se acercó Juan Carlos Muñoz, de Suteba Tandil y de la Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA). “Solidaridad con el reclamo de los trabajadores” fue la consigna que esgrimió el dirigente, al explicar su presencia en el lugar.

Vigilias de fin de semana

Por la tarde, los trabajadores mantuvieron firme su postura. Ya sin humo de neumáticos, y reparándose del fuerte viento reinante, un grupo montó guardia en el frente de la planta.

“De acá no nos vamos a mover. Ya acordamos irnos turnando para pasar la noche”, dijeron a coro a este Diario, mientras observaban el retiro de las principales autoridades de la empresa.

“La decisión está tomada, son muchas las cosas que hemos tenido que soportar y no estamos dispuestos a ceder”, comentaron.

En su extensa lista de reproches a Loimar, mencionaron que “hasta manipula los números y la lista de despidos. Hoy, los 13 no son los mismos que al principio, los cambiaron. Está claro que es en represalia a los que iniciamos la movida para irnos de Solma”.

Otro rumor que para ellos se fue convirtiendo en una certeza, a medida que avanzó el conflicto, tiene que ver con que “si aflojamos ahora, en poco tiempo más sobrevendrán nuevos despidos. Y después, el cierre de la fábrica”.

Con todo, se esperanzaron en una nueva intervención del Ministerio de Trabajo, la semana próxima, pero ya en esferas superiores a las locales.

“Vamos a continuar hasta las últimas consecuencias. No nos queda otra. Acá hay muchos abusos y ellos (la empresa) creen que porque tienen plata pueden tratarnos como se les antoja”.

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