El logro de China se debe a su sistema político

Por: Jorge Castro.

De Mao a Pittsburgh. El gigante asiático es ejemplo de cómo combinar continuidad y cambio.

China es la gran triunfadora de la crisis mundial, al cumplirse 60 años de la instalación de la República Popular proclamada por Mao Tse Tung en la Plaza de Tiananmen (Beijing) el 1° de octubre de 1949.

El FMI estima que 75% del crecimiento de la economía mundial entre 2008 y 2010 es obra de China. La economía internacional habría salido de la recesión en el segundo trimestre de este año (+1.6%) por el impulso exclusivo de la República Popular. Señalar que China arrastra al mundo no es una metáfora entusiasta, sino la descripción del hecho central de este momento histórico.

El logro de China es inseparable de su sistema político. "Los sistemas políticos y económicos están orgánicamente vinculados, ambos son parte del mismo orden social y ningún cambio fundamental puede ocurrir en uno sin que ocurra en el otro", dice Douglas C. North. La proclamación de la República Popular en 1949 cerró un período histórico de 20 años de guerra civil, tras clausurar un conflicto internacional con Japón, que llegó a ocupar tres cuartas partes del país (1932-1945). Era la primera vez en más de 100 años (1840/Guerra del Opio) en que el territorio de China continental se encontraba libre de potencias extranjeras y la primera ocasión -desde 1912- en que se erigía en Beijing un Estado nacional unificado.

El 9 de diciembre de 1976 muere Mao Tse Tung; el Estado que creó se encontraba prácticamente desmantelado, tras 12 años de Revolución Cultural, con una economía caótica y el país completamente aislado. Sólo una embajada extranjera permaneció abierta en Beijing esos años: la de Gran Bretaña. Allí ocurrió una "revolución en la revolución". Deng Xiaoping tomó el control de los restos del sistema (1978) y reorientó el país hacia la reforma económica (esto es, el capitalismo) y la apertura internacional. Lo primero que hizo Deng fue establecer un nuevo pacto social con el campesinado: desmanteló el sistema de comunas y otorgó amplia libertad de producción para el mercado. Todo gira en China sobre los campesinos, ante todo la sobrevivencia de los regímenes políticos.

Luego abrió la economía, por pasos sucesivos, a la iniciativa privada y a la inversión transnacional. China creció 9.6% anual promedio durante 30 años; por eso su economía es ahora 13 veces mayor que en 1978; y el ingreso por habitante se duplica cada ocho años. La visión de Mao Tse Tung, como la de Deng Xiaoping, no fue pragmática sino estratégica. Sus dos aportes fundamentales fueron la afirmación del carácter decisivo del campesinado y la teoría de la "guerra prolongada". No era una concepción ideológica, sino surgida de las condiciones chinas, fundada en la primacía de lo nacional. Deng Xiaoping definió en estos términos el "socialismo con características chinas", fundamento del régimen actual: "es la liberación y el desarrollo de la productividad, que procura eliminar, mientras tanto, la explotación, y evita cuidadosamente la polarización social y política, para lograr, finalmente, una prosperidad generalizada".

La visión de Hu Jintao, secretario general del partido y presidente de la República Popular, también es estratégica, como lo eran las de Mao y Deng, pero esta vez centrada en la globalización/transnacionalización del capitalismo, y en la sociedad mundial, cuyo eje comparte China con EE. UU. Es así como la República Popular, 60 años después de su proclamación, ha recorrido el camino que la lleva desde Mao Tse Tung a Pittsburgh (G-20).

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