"Las lógicas mediáticas regulan las conductas políticas"

La Doctora en Humanidades, María Laura de Arriba, se refirió de esta forma para describir el contexto actual de la puja entre los poderes políticos y mediáticos en la conformación del espacio público de una sociedad de la información. Análisis de los métodos discursos de los gobiernos nacional y provincial.
En la conformación del espacio público, donde se entretejen las diversas manifestaciones discursivas que conjugan el entramado social, la comunicación política-mediática se inserta como metodología que utilizan los múltiples sectores de poder para preservar su capital, tanto real como simbólico. Para analizar este contexto, EL SIGLO entrevistó a María Laura de Arriba, quien, actualmente, se desempeña como Directora del Departamento de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Filosofía y Letras, UNT.

"Creo que vivimos en una sociedad donde los medios se imponen, imponiendo al mismo tiempo las agendas del presente y dirigiendo el "sentido común" dentro de los parámetros de las lógicas comunicacionales. Los gobernantes, cada vez más, pautan sus conductas en función de los medios, son las lógicas mediáticas las que regulan las conductas políticas", señala de Arriba a la hora de calificar la relación mediática-política.

La catedrática sostuvo que todo proceso de comunicación tiene una naturaleza política, pues "siempre busca persuadir e influir sobre la opinión del destinatario de tal proceso".

Cuando se le consultó por las metodologías de comunicación kirchnerista y alperovista respondió: "Son casos distintos. En el caso del gobierno nacional creo que la estrategia de comunicación no ha sido buena por cierto aire confrontativo que pone en juego a la hora de comunicar. Claro que esto también se debe a que tiene a todos o casi todos los medios en contra, en especial a partir de la nueva ley de servicios audiovisuales que toca intereses empresariales concretos. En el caso de Alperovich percibo que no hay una valoración más serena de los hechos porque la prensa se divide entre críticos acérrimos e incondicionales y esta polarización impide una reflexión, desde el periodismo, más estable y racional. El gobernador es hábil en su manera de conducirse con los medios. No los rehuye como los Kirchner, al contrario, necesita estar omnipresente todo el tiempo en la agenda mediática provincial".

A la hora de la descripción de los discursos gubernamentales, adujo: "En el caso del gobernador creo que construye la imagen del tipo simple y campechano que se dirige en un lenguaje llano a la gente para ser comprendido por todos. Los discursos están orientados a destacar siempre "lo que es visible" y se puede mostrar como gestión de gobierno. El caso de Cristina Fernández tiene más matices. En primer lugar porque su discurso es más complejo conceptualmente. Es una gran oradora, eso es innegable. Quizás está demasiado a la defensiva pero, claro, tiene a los medios en contra. También creo que se le perdonan muchas menos cosas porque es mujer. Los insultos que se le hicieron durante el conflicto con el campo no se los hubieran dicho a un hombre".

Finalmente, de Arriba recalcó que "estamos frente a una sociedad de la hiperinformación que impide percibir cuáles son los datos que verdaderamente necesitamos en la vida práctica", adujo.

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