Locos por los fierros

Locos por los fierros
Unas 55 mil personas coparon el autódromo porteño. Los organizadores debieron cerrar las puertas.
El autódromo le quedó chico al Top Race..." Se acercaba el mediodía del domingo y Alejandro Urtubey no pudo contener más su orgullo y satisfacción de ver colmadas de calor y color las tribunas del Oscar y Juan Galvez. Y sin rubores largó la frase para definir a su estilo el éxito de convocatoria de la "Carrera del Año". No le faltó razón al presidente del Top Race V6. Por entonces las autoridades policiales le pedían a los dirigentes de la categoría cerrar las puertas del autódromo para frenar el ingreso constante de público. Lo consiguieron a las 12.30.

"Nunca vi tanta gente en el autódromo", lanzó Urtubey en su recorrida por los boxes. No fue tan terminante Gustavo Ronchetti, director del circuito. "La última vez que hubo tanto público fue en el 2005 cuando el TC 2000 trajo para sus 200 Kilómetros el Williams de Fórmula 1", recordó. Por encima de estimaciones, lo real y valedero es que hubo mucha, muchísima gente, como hacía rato no se veía en Buenos Aires. Los cálculos oficiales fijaron 55 mil espectadores

"Trabajamos para esto...", apuntó Urtubey entre repetidos abrazos con sus colaboradores. Eran esperados. La misión estaba cumplida antes de largarse la carrera. Esa misión de llenar el autódromo por la que se había trabajado tanto con una distribución gratuita de muchas entradas, con una incesante promoción que hizo posar a sus pilotos en el Cabildo y a llevar a algunos --especialmente a su gran atracción, Jacques Villeneuve-- a charlar con Mario Pergolini en la radio o a jugar con Julián Weich en la televisión. Un estilo de promoción que no es nuevo en el Top Race pero que ésta vez descargó toda su artillería. Había que llenar el autódromo y el autódromo estuvo repleto. El clima también jugó a favor con el sol que alejó nubes y temores de lluvia. Fue otro factor clave para que luciera el espectáculo y respondiera la gente.

Ver desde temprano largas colas en la General Paz hizo palpitar la multitud presente. Los precavidos madrugadores pudieron disfrutar del show brasileño con las motos y los camiones, otro importante plus para reforzar la atracción del espectáculo. Jefao, nombre de batalla de Jefferson Martins, un paulista de 46 años con 18 de experiencia, hizo delirar con sus piruetas sobre las dos ruedas. Gabriele, Aurelio y Daniele, los tres hijos de Neusa Navarro Félix, la presidenta de la F Truck, asombraron con las aceleradas y derrapes de los camiones en plena recta. Enseguida Gustavo Micheloud vivió la inolvidable satisfacción de ganar su tercera carrera de Top Race junior con tribunas colmadas Un rato más tarde tembló el pavimento con la carrera de los camiones ganada por Felipe Giaffone. También temblaron pero de inquietud quienes vieron que, tras perder el liderazgo por la rotura de una manguera de aceite y un principio de incendio, el camión de Roberval Andrade entró bastante rápido a la calle de boxes con demasiada gente alrededor.

El Top Race cumplió su objetivo. "Reventó" el autódromo como nunca. Debe servirle para consolidar su perfil en Argentina. No para las comparaciones que le quitarían valor a este domingo que, más allá de la categoría que lo provocó, le hizo muy bien a todo el automovilismo.

Comentá la nota