El más local de todos.

El más local de todos.
INDEPENDIENTE: La lluvia arruinó la práctica de fútbol del Rojo en el Ducó. Pero el Rolfi, ex Globo, conoce bien la cancha. "Si la sabés aprovechar, te da un empuje importante", tira.
El reencuentro con su pasado duró apenas un ratito para Daniel Montenegro. Se le negó el ingreso al campo de juego por culpa de esas tres gotas de lluvia caprichosas que cayeron ayer a la mañana temprano. En verdad, caprichoso fue el clima, porque fue lógica la actitud de la gente de Huracán: el Globo se entrenaba por la tarde, juega hoy y no daba para embarrar la cancha. Por ende, el Rolfi y todo Independiente apenas llegaron al vestuario del Ducó, y así como se cambiaron, tuvieron que meter un volantazo a Villa Domínico para hacer la práctica de fútbol. De todas maneras, para el 10 del Rojo el ingreso al club fue tan especial como siempre.

"Sé todo de esa cancha. Crecí ahí. Fui alcanzapelotas, pateaba en el entretiempo... Siempre te acordás de lo que vivís de chico, y ésa fue la primera cancha grande en la que jugué. La conozco bien. Lo importante es que el plantel se adapte, y la gente también: es grande pero chica en el sentido en que tenés todo muy junto y es una sensación muy linda si la sabés aprovechar, te da un empuje importante", reveló el capitán Montenegro a 48 horas del debut con Vélez, este domingo desde las 17.10.

"Conozco bien el terreno de juego. Se había dado la chance de practicar allí, pero no se pudo por el clima. Parecía buena... Lo importante es que estemos cómodos, nos acostumbremos y nos sintamos locales y protagonistas para tratar de manejarla a nuestro favor", explica un Rolfi que celebra la actitud de Huracán de permitirle a Independiente entrenarse en Parque Patricios una vez antes de cada presentación como local. Un rédito más (sumado al económico) que obtiene el Rojo en el cambio de la localía: es que la Academia no dejaba que su vecino hiciera fútbol en el Cilindro.

Y, es más, como buen anfitrión, el Rolfi hasta aportó algunos tips para que los autos de sus compañeros no pasen pesares, como cuando él estacionó el suyo por primera vez debajo de la popular... "Tenía un Fiat Uno y me costaba mucho meterlo porque había una subida, tenías que ponerlo medio de costado porque de frente te lo rayaban los fierros, y era un lugar donde dejaban cosas... Había que tener cuidado", relata y confiesa: "Por eso, a Gabbarini -quien lo llevó al Ducó- le dije que dejara el auto afuera, ja". Y... Es el más local de todos.

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