Las lluvias aún son insuficientes y la producción no se recupera

En varias zonas el agua no alcanza para los cultivos. Y los ganaderos, liquidan.
"Una vaca vale menos que un rollo de alfalfa y a veces ni siquiera conviene llevarla al remate, así que no queda más remedio que dejarla morir en el campo", dijo a Clarín el productor de Deán Funes, Pedro Loustalot.

Es que un rollo le cuesta al productor $ 200 y en el mercado podría obtener $ 250, que apenas cubren los gastos de flete y traslado. Se trata de un éxodo de vacas sin precedentes, en la zona este del NOA, la mayor parte de Chaco, norte de Santa Fe, oeste norte de Santiago del Estero y el extremo noroeste de la Región Pampeana y el norte de la Mesopotamia.

A la falta de pasto se le agregaron temperaturas mínimas de entre 5 y 10° además de heladas feroces. En los últimos días hubo lluvias, pero que no alcanzaron a recargar los perfiles.

En Santa Fe, el ministro de la Producción Juan Bertero reunió esta semana a la Comisión de Emergencia Agropecuaria. El pronóstico es malo, porque habrá más heladas y escasez de lluvia hasta septiembre, según informó Liliana Núñez, jefe local de Agrometeorología. Bertero dijo que su gobierno estudia extender la emergencia agropecuaria hasta fin de año.

Oscar Keller, del INTA Rafaela, informó que la lluvia caída esta semana, hasta 40 mm, no alcanza a recargar los perfiles del suelo. "Las heladas mataron los cultivos forrajeros", señaló. Por su parte, Sierra explicó que las nevadas que cayeron en gran parte del centro y sur de Buenos Aires y La Pampa no aportaron cantidades significativas de humedad, ya que 1 cm de nieve sólo equivale a un mm de lluvia.

Y además de crecer la oferta de vientres, en vacas vacías que no sirven ya para reproducción y en vacas preñadas que son las únicas gordas, también aumenta la oferta ganadera en general. Esto afloja los precios, para darle la razón a la más elemental ley de la oferta y la demanda.

No hay pasto y los campos se descargan de hacienda. Tampoco hay perspectivas de cubrir la falta con forraje y granos, por los altos precios, y se agregan heladas. Según el analista Ignacio Iriarte, "sale, por último, un número extraordinario de vacas se han dejado de dar las cifras oficiales de todos lados: preñadas y vacías (este año habría cerca de 10 millones de vacas vacías). Es una gigantesca retirada, por la falta de campo, y en muchas zonas, porque se acaba el agua para beber".

Para Diego Dalla Fontana, de Calchaquí, en el norte santafesino, la situación llegó al límite. "Ya hay productores a los que se les comenzó a morir la hacienda, el suelo está casi pelado". Dalla Fontana integra un grupo zonal ligado a la Asociación de Productores Exportadores Argentinos (APEA). La misma liquidación de vientres se está dando en el norte de Corrientes, señaló el veterinario Ricardo Luzuariaga. "De un rodeo de 1.000 vacas, con una preñez del 50%, los productores terminan vendiendo las vacas preñadas, que son las que están gordas y terminan con una doble matanza", explicó.

A unos kilómetros de allí, "El 14" de Quimilí, Santiago del Estero, se quedó con 900 de sus 5.000 cabezas de ganado porque la seca no da tregua. El agua del subsuelo es salobre y la deben mezclar con la dulce de lluvia que recogen en lagunas artificiales.

Iriarte indicó que entre los ganaderos "la mayoría prefiere vender ahora antes que 'cuerear'. Se venden todos los meses cientos de miles de vientres útiles a 200 pesos ó 300 pesos y creemos que estamos en presencia de la liquidación más grave de los últimos 40 años".

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