La lluvia le dio una chance al monocultivo de soja

Las precipitaciones en la zona centro y sur generaron reservas de humedad. Estiman pérdidas del 35% para quienes sembraron antes.
Los intensos chaparrones de los últimos días cambiaron el escenario de sequía absoluta en la provincia de Santa Fe y, si bien se perdieron buena parte de los cultivos, el agua caída abrió una posibilidad a la soja de segunda. "Quienes no pudieron sembrar por la falta de humedad ahora comenzaron a hacerlo con ese cultivo, aunque ya estemos fuera de tiempo", aseguró Carlos Sartor, secretario de Sistema Agropecuario.

El funcionario del área de Producción provincial señaló que las lluvias fueron "bastante uniformes" en el centro-sur, a excepción del departamento General López, lo que mejoró las perspectivas. "Sin embargo, para la soja de primera la lluvia llega tarde, lo mismo para el trigo, que ya se cosechó, el girasol, que se está recogiendo con malos rindes, y el maíz que está prácticamente desechado", detalló a Crítica de Santa Fe. De hecho, las pérdidas en la producción agropecuaria ocasionadas por la sequía ascienden a los 3.000 millones de pesos.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, "en esta campaña la siembra de soja de primera quedó interrumpida a medio camino por la sequía. Una parte importante fue implantada junto con la soja de segunda por lo que, a priori, presenta menor potencial de rendimiento. Además, fue un año marcado por fuertes ataques de plagas y dificultades al aplicar tratamientos de control".

El estudio realizado sobre la región, puntualiza que "en Santa Fe la sequía golpeó muy fuertemente a los cultivos. Las lluvias llegaron tarde para aquellos lotes sembrados más temprano, y se estiman pérdidas del 15% al 35%. Los cultivos sembrados en fechas de segunda se mostraban estresados, pero seguirán desarrollando nudos y vainas y cuentan con adecuadas reservas de humedad, por lo que se esperan buenos rendimientos".

En el norte, donde la sequía golpea no sólo la producción sino también el abastecimiento de agua potable, las últimas precipitaciones "no fueron tan uniformes, en un campo cayeron 100 milímetros y a pocos kilómetros 10", graficó Sartor.

Más allá de algún problema puntual –como hubo por ejemplo en la localidad de Calchaquí, donde la semana pasada una lluvia de 40 milímetros inundó parte de la ciudad-, el secretario descartó que se esté pasando de la sequía a la inundación. "Al contrario, la tierra absorbió todo el agua y para la ganadería faltan un par de lluvias más", afirmó.

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