¿Llop señor? No señor.

El DT lo niega pero sus diferencias con algunos jugadores son evidentes. Los dirigentes van a interceder...
Alguien tiene algo para decirme? El silencio, helado y cortante, se instaló como un virus que ataca lenta y continuamente la fisonomía del grupo. Ningún integrante del plantel atinó a decir palabra alguna y Juan Manuel Llop no encontró respuesta en su pedido para hallar un diagnóstico a los problemas de Racing. El cántico "Que se vaya Llop", que algunos jugadores habrían cantado en una cena de fin año, llegó a oídos del entrenador y el cónclave se programó, antes del partido con Newell's del último campeonato, para limar asperezas y acercar posiciones entre cuerpo técnico y jugadores. Para ese entonces, todavía no había una fuerza dirigencial capaz de hacer la paz y bajar línea de cara al futuro. ¿Qué es lo que separa a Llop de algunos jugadores? Sin estar en contra de su método de trabajo (todo el grupo elogia la exigencia física del PF Miguel Chacón) y sus pensamientos tácticos, los chispazos se generaron por algunas actitudes que incomodan a los futbolistas. Los gestos ampulosos que hace el DT durante los partidos y las formas que mantiene para dar a conocer sus ideas no caen del todo bien en el seno del plantel. Por caso, durante la goleada sufrida en el clásico, Yacob y Lucero, en caliente y sin tiempo para segundas intenciones, le hicieron gestos para que estuviera más tranquilo al borde de la línea de cal. "No pasó nada. Ni recuerdo si hice algún gesto. Está todo bien", se excusó el capitán, quien evitó entrar en polémicas y se sumó a una línea protocolar que mantiene todo el plantel puertas para afuera. Sin embargo, y aunque las diferencias aún no se hayan dirimido cara a cara ("En nueve meses, jamás, tuve un enfrentamiento" jura el DT), sí existen y la nueva Comisión Directiva está al tanto del conflicto desde el día en que asumió.

Pero ojo, porque las diferencias son recíprocas. Al DT no le gusta que algunos jugadores hablen de más en los pasillos y que no estén compenetrados 100% con la causa. "En todo plantel hay algunos jugadores que no están contentos con uno y es algo normal. Siempre hay cuatro o cinco a los que les pasa eso...", le reconoció Llop a Olé, blanqueando entrelíneas cierto disconformismo de una parte del plantel, sólo una pata renga de la mesa académica que el sábado sufrió un golpe duro que profundizó la incertidumbre. Porque la CD, con el presidente Molina a la cabeza, también está disconforme con algunos manejos del entrenador y por eso se quedó hasta las 4.30 del domingo discutiendo cuestiones futbolísticas y de cómo resolver los conflictos internos que no se dicen pero que existen. Desde la dirigencia están molestos por tantas charlas en la oscuridad y nunca un replanteo grupal, porque Llop no admite ciertos desencuentros con sus dirigidos y porque quiere sí o sí a Tito Ramírez y desecha cualquier otra oportunidad de sumar refuerzos. No acepta a Gracián y a Caranta, y nunca tuvo como prioridad a Moralez. "Ahora que está complicado, nos pide sí o sí a Maxi, antes no", confió un allegado a la CD. Además, el tema del arquero también genera nerviosismo. El mandamás de la Acadé y su gente quieren reforzar el arco sí o sí con Caranta y el técnico no quiere gastar un cupo en ese puesto que cree bien cubierto con Migliore, Campagnuolo y Martínez Gullotta.

De todas maneras, la continuidad de Llop está asegurada. Rodolfo Molina lo respaldará y desde mañana, día que regresa a Mardel, comenzará los trabajos para aplacar las aguas. Primero se reunirá con los principales referentes del equipo, luego mantendrá una charla con el DT y, si es necesario, hará un encuentro grupal, aunque no es lo que desea el presidente. La idea es ponerles fin a las charlas de pasillo y encausar una pretemporada que arrancó con el pie izquierdo. Tiempo hay y también intención. Ahora es momento de poner las cartas sobre la mesa y entablar un diálogo sincero. El presidente dio el primer paso. ¿Lo seguirán?

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