Llevarán a la Justicia la preservación de las células madre

Así lo afirmaron los bancos de criopreservación; el Incucai había dispuesto su utilización pública
Los bancos privados de criopreservación rechazaron los alcances de la resolución del Incucai, que había establecido que las células madre provenientes de la sangre de cordón umbilical, que a partir de ahora se conserven, deberán ser inscriptas en un registro nacional y podrán ser utilizadas para trasplantes por cualquier paciente de la Argentina o del exterior.

Los bancos privados aseguraron ayer: "Si [la medida] se pone en práctica, los bancos privados de criopreservación van a desaparecer, y no vamos a permitirlo. Desde la cámara ya estamos trabajando para presentar un amparo conjunto ante la Justicia", dijo a LA NACION el doctor Román Bayo, director del banco MaterCell.

Con la nueva resolución, según explica el doctor Víctor Hugo Morales, director del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) del Incucai, "se cubre un vacío legal y se podrá garantizar la operatividad del sistema. Los bancos privados podrán seguir trabajando en la medida en que se adapten a las nuevas normativas. La criopreservación para uso propio es casi inútil, y hasta las sociedades científicas más prestigiosas del mundo insisten en que no existen evidencias claras de que estas células puedan usarse en medicina regenerativa o para el tratamiento de otras enfermedades en el futuro".

En cuanto a las unidades ya conservadas en los bancos privados, la resolución indica que "los padres podrán optar por incorporarlas o no a dicho registro".

En la Argentina, existen en total ocho bancos privados que recogen, procesan y almacenan células progenitoras hematopoyéticas provenientes de la sangre de cordón umbilical. "En todo el país debe de haber alrededor de 18.000 unidades, a las cuales el Incucai ahora también nos obliga a realizarles todos los estudios correspondientes para la inscripción en el registro", declaró Bayo.

Sucede que, como el registro nacional está integrado a uno mundial, es necesaria la tipificación de cada una de las unidades, de manera tal de poder hallar CPH histocompatibles para un posible trasplante.

"¿Y quién pagará los estudios de histocompatibilidad exigidos [que tienen un costo aproximado de 1000 pesos]? -se pregunta el doctor Sergio Pasqualini, especialista en reproducción asistida-. Es un disparate, y lo mismo sucede con los centros de reproducción asistida. Todos estamos de acuerdo en que estas actividades deben ser reguladas, pero el objetivo de la regulación es para que haya seguridad y calidad en los procedimientos. Para evitar, lisa y llanamente, que haya cualquier chanta dando vuelta."

Hasta el momento, el único banco público que funciona en el país es el del Hospital Garrahan, que cuenta con 1700 unidades de células y tiene capacidad para preservar un total de 3600. Este tipo de bancos, como el que funciona en Nueva York, que es el más grande del mundo y cuenta con más de 200.000 unidades, sirven para que las células madre del cordón umbilical que se donan sean utilizadas en trasplantes para chicos y adultos en todo el mundo que padezcan leucemia, linfomas o anemia de células falciformes.

La resolución del Incucai, publicada en el Boletín Oficial el lunes pasado, les otorga a los bancos privados 180 días corridos para adecuarse a los requisitos. "La norma entrará en vigor luego de ocho días de su publicación en el Boletín Oficial. Es decir que la semana que viene, si todo sigue igual, no podremos realizar nuestra actividad como siempre", protestó Bayo.

Una técnica con poca certidumbre

* Para acceder al congelamiento de las células madre provenientes del cordón umbilical en uno de los ocho bancos privados de criopreservación que funcionan en el país, hay que depositar, en promedio, un arancel inicial de 1000 dólares. Luego, otros 100 dólares por año, en concepto de "alquiler" por el espacio utilizado. Entre otras recomendaciones internacionales, la World Marrow Donor Association (WMDA), en un informe de 2006, destacó la inexistencia de evidencias sólidas de que estas células puedan usarse en medicina regenerativa o para el tratamiento de otras enfermedades en el futuro.

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