Llegó Rayonta.

Llegó Rayonta.
El estadounidense arribó a Madryn y pidió una cinta para correr a la noche ¿Dramas con el peso?.
La mesa se está sirviendo de a poco para que la velada del sábado en el Nuevo Palacio Aurinegro sea a todo brillo. El campeón OMB de los moscas, Omar Narváez, está en la ciudad del golfo (en dónde se presentará por tercera vez como monarca) desde mediados de la semana pasada. El domingo hizo una exhibición informal en el balneario Mediterráneo y decidió ponerle punto final al trabajo de guantes. De ahí en más, hasta enfrentarse a la balanza el viernes, la rutina será de descarga para buscar la afinación física: carreras matutinas, fierros y trabajo de gimnasio. Recién volverá a ponerse los guantes rumbo al ring para la 15ª defensa. "Estamos bien, tranquilos. Haciendo las cosas como siempre, con responsabilidad. Y con ganas de conseguir otra victoria más", explicó El Huracán, quien es dirigido por su hermano Marcelo Gutiérrez.

Anoche arribó a Chubut el retador oficial. Después de un duro raid desde Atlanta, con varias escalas, Rayonta Whitfield (N° 1 del ranking) aterrizó en Trelew y puso cara de fastidio al saber que aún le faltaba una hora más de ruta hasta llegar a su destino final en Madryn. Emponchado en una camperón de cuero, Stingray (Mantarraya) fue atento para recibir los saludos de bienvenida, mientras su equipo se preocupaba bastante por conseguir una cinta para correr antes de la cena, lo que alimentó suspicacias. ¿Cuál será el peso real del estadounidense a cuatro días del pesaje oficial, un hombre muy alto para la categoría (1,70 metro, diez centímetros más que Narváez), que llegó a pesar en pelea 57,150 kilos y sólo cuatro veces en 20 presentaciones se ubicó abajo del límite para este combate (50,800 kilos)?

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