Llegó marzo y se ven los síntomas de la crisis: en la canasta ya cabe poco

La inflación de febrero impactó con fuerza y marzo nunca fue un mes neutral: aumentos en los colegios, menor consumo y devaluación controlada. Hasta los cartoneros notaron el cambio. La economía se desacelera.
Marzo no fue nunca un mes neutral. En el calendario romano, los idus caían en el 15 del mes de Martius y eran días de buenos augurios: los 15 de marzo, mayo, julio y octubre y los días 13 del resto de los meses. Y así fue hasta que Julio César fue asesinado en los idus de marzo del año 44 a.C. En el tomo VI de Vidas paralelas, Plutarco relata que César fue advertido del peligro, pero –finalmente César– no quiso tomarlo en cuenta. Lo que es más extraordinario aún es que un ciego le había advertido del grave peligro que lo amenazaba en los idus de marzo, y ese día, cuando iba al Senado, llamó al invidente y, riendo, le dijo: “Los idus de marzo ya han llegado”, a lo que el ciego le contestó compasivamente: “Sí, pero no se han ido”.

–La verdadera crisis hará su entrada en marzo –se escuchó decir en algunos medios durante el verano–;marzo será el mes de las tarifas altísimas, los colegios con aumento, los alimentos encarecidos. Y, finalmente, llegó marzo, y esta semana nos encontró más preocupados por conservar la vida que por cuidar los exiguos ingresos.

La inflación continúa latente pero ha detenido su vertiginoso crecimiento extraoficial. La palabra que marcará el primer semestre de 2009 es “desaceleración”, una especie de preocupante paz de cementerio que abre las puertas a la recesión. Ya en diciembre comenzó a discutirse quién le ponía el cascabel al gato: si la “desaceleración” era consecuencia de la crisis mundial o si, por el contrario, ya había comenzado en la Argentina antes de que se cayera el mundo.

La evolución de la “Canasta Crítica” publicada por este diario cada sábado muestra parte de este fenómeno: el aumento de precios a febrero de 2009 en comparación con el año anterior impacta más sobre los sectores de clase media que sobre los cercanos a la indigencia (cuadro 1).

La “Canasta Crítica” corresponde al estrato medio representado por los segmentos C2 y C3, que comprenden hoy al 40% de la población. Si se compara con el salario mínimo vital (cuadro 2).

“Los efectos de la crisis ya se notan en la basura”, afirma un estudio de desechos de la Consultora Home Research & Accuracy. “Empezó la caída, es un síntoma de la crisis”, le dijo José Luis Grandi, director de la empresa, a Crítica de la Argentina. La medición de enero muestra en relación con el mismo mes del año pasado una caída importante en el consumo de lácteos ( -14,3%), bebidas (-4,5%), productos de cosmética y tocador (-5,8%) y de limpieza y cuidado del hogar (-5.6%). El detectado por HR&A es el primer cambio negativo en los estudios que realizan desde 2004.

Otros datos aportados por el estudio caminan la cornisa de las paradojas: un aumento del 1,2% de consumo de caramelos y 29% de aumento en los alfajores:

–Tiene que ver con la gratificación inmediata –explica Grandi–. En Estados Unidos se conoce esta conducta como “Índice Lipstick” (lápiz labial) porque la mujer que no puede comprarse un buen par de zapatos se compra, aunque sea, un lápiz labial. Algo similar sucede con el consumo de alimentos congelados, que registró un aumento del 35,2%: “Tiene su lógica, las familias que dejan de ir a comer afuera recurren a opciones de alimentación que no les requieran gran esfuerzo en la cocina”. Los cambios culturales de consumo empujados por la crisis impactan a dos bandas: en el caso de los cartoneros, el día de trabajo que hace un año les rendía unos cien pesos diarios hoy les reporta unos 25 . “Hay gente que sale a trabajar ocho o diez horas y se lleva apenas diez pesos”, confirmó Jorge Olmedo, presidente de la Cooperativa del Oeste a Crítica de la Argentina.

–Durante 2008 se registró una fuerte suba en los precios entre enero y agosto, y después se amesetaron –explicó a este diario Susana Andrada, del CEC, Centro de Educación al Consumidor–.

Pero volvieron a repuntar en febrero de este año. Para los sectores de menores ingresos los alimentos representan el 70% de la canasta básica. Según estudios del CEC, el año pasado ese porcentaje era del 60%: la diferencia se explicaría por el cambio en el tipo de consumo de la clase baja, que dejó otro tipo de productos para priorizar la comida.

Los precios de la canasta escolar, por ejemplo, tuvieron un incremento promedio que oscila entre el 15 y el 30 por ciento.

Aquí el estudio de la consultora Ecolatina (Ver cuadro 3 en Edición Impresa) .

El cuadro 4 (Ver Edición Impresa) muestra, también en un estudio de Ecolatina, la evolución de mayores y menores incrementos de precios en algunos productos.

En la versión Moreno de la vida (vaya desde aquí nuestro saludo a quien, como se vio esta semana, ¡no se enriqueció de modo ilícito!), lo básico en el índice es la ponderación, el peso de cada ítem a la hora de sentarse a “dibupromediar”. “Como a principios de 2008 el Gobierno se veía venir los aumentos de tarifas –comentó a Crítica de la Argentina Susana Andrada– Moreno modificó la ponderación que los servicios públicos tendrían en la canasta”.

–Si comparamos las ponderaciones de la anterior metodología de medición con las actuales, se puede apreciar esta modificación –señaló a este diario Marcela Almeida, ex coordinadora del Índice de Precios al Consumidor, desplazada por Patota–, la ponderación para la electricidad bajó de 2 a 1,6%; agua y servicios sanitarios de 0,9 a 0,6% y gas domiciliario se redujo de 1,9 a 1,6 por ciento.

¡PASO, PASO, PASO, SE VIENE EL TARIFAZO! El año pasado, sólo Edenor, Edesur y Edelap recaudaron en impuestos (IVA y contribuciones provinciales) 1.500 millones. La recaudación nacional en concepto de IVA e impuestos provinciales fue, el año pasado, de $3.500 millones. La factura de la luz es, además, un relojito: registra la menor morosidad. A excepción de los fueguinos, todos los argentinos pagan el 21% de IVA en su factura bimestral y un 0,6% que se destina a la empresa eléctrica de Santa Cruz desde hace 19 años. Un informe de la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec) muestra la composición de la tarifa según el consumo (cuadro5, pág. 6).

En el interior de Buenos Aires, por ejemplo, se cobran tasas tales como Fondo compensador, Bomberos voluntarios, infraestructura, Servicio de asistencia y Acción social, etc. Así las cosas, en algunos casos los usuarios pagan en concepto de impuestos agregados el doble de lo que consumieron en energía.

Observa el Instituto de Empleo y Formación de la CTA que dirige Claudio Lozano que “el incremento de precios no fue homogéneo sino dispar de acuerdo con las distintas situaciones de cada sector. Sin embargo, cabe aclarar la novedad que supuso el replanteo de la política fiscal en materia de subsidios por parte del gobierno nacional. En el marco del mantenimiento de la gestión privada de los servicios públicos, el Gobierno optó por reducir los subsidios a las firmas sustituyéndolos por el aumento de la tarifa en desmedro directo del salario de bolsillo:

–El transporte público de pasajeros aumentó en el último año un promedio de 53 por ciento. El colectivo subió 56,3%, la tarjeta de subte 57,1% y viajar en tren es entre un 36 y 67% más caro que el año pasado.

–El servicio de electricidad también aumentó: en julio de 2008 aumentó entre un 10% y un 30% para el 25% de los hogares. En octubre, entre un 75 y 300% para el 10% de los hogares.

–En octubre de 2008 3,2 millones de hogares pagaron entre el 10 y el 30% más de gas, y se aumentó un 120% la garrafa. En 2009 se registraron aumentos de hasta el 200% más caras para el 35% de los hogares.

La evolución de la pobreza y la indigencia registró, según la CTA, un aumento de 1.200.000 pobres y 700.000 indigentes sólo en el primer semestre de 2008. A julio la tasa de pobreza llegó a ser del 29,8% y la de indigencia del 12,2 por ciento. Para decirlo de otro modo: en la Argentina hay cerca de 12 millones de pobres de los cuales cinco pasan hambre. Otras mediciones trabajan en un cuadro todavía peor: 37,5% de tasa de pobreza y 15,7% de indigencia. La participación de los trabajadores en el PBI se mantuvo el año pasado en el 23% (aun por debajo del 25,8% de 2001). Y hubo, también, quienes tuvieron buena suerte: el grupo de economistas del IEF observa una transferencia de ingresos regresiva de 2,4 puntos del PBI. Esto es, los sectores de menores recursos transfirieron 28.000 millones a las empresas más concentradas de la economía.

THE REASON OF MY LIFE. Mientras Obama lee a hurtadillas La razón de mi vida y Cristina se convence de no necesitar Plan B alguno, las miradas desde el exterior hacia la Argentina no son muy alentadoras: en su “Informe sobre perspectivas económicas mundiales” el Fondo Monetario pronosticó una inflación del 13% en la Argentina, con un crecimiento en el que –nunca mejor dicho– gana la banca: 00. Recién para 2010 el organismo combatido por Néstor a fuerza de billetazos augura un crecimiento más que módico: 1,5. A la derecha de los ortodoxos, FIEL sostiene que el crecimiento será “como mucho” de 1% en 2009, y el Gobierno intentará manejarse con un presupuesto votado antes del estallido intergaláctico.

–Vamos a sufrir la crisis a partir de la caída de los precios internacionales –le dijo esta semana Javier González Fraga a Luis Majul en Radio La Red–. No es una locura pensar en un dólar a 4,50 pesos.

Ayer, en este diario, nuestro brillante sex symbol Maximiliano Montenegro se ocupó del precio del dólar, que registró un aumento de 5,2% en dos meses cerrando la semana a $3,65. “La escalada para un país con una historia escabrosa en la materia es considerable –escribió Maxi– si se tiene en cuenta que los plazos fijos pagan 12% en un año. No es de extrañar que la demanda siga firme por parte de empresas y compradores minoristas. Son los riesgos de la devaluación gradual pero incesante. Si la devaluación continúa, los bancos deberán elevar las tasas que les pagan a sus ahorristas, a menos que alguien crea que renovarán sus depósitos en pesos por amor a la patria”.

La mayoría de los analistas internacionales coincide en que la baja de las commodities afectará los ingresos argentinos y que las sucesivas devaluaciones del real obligan a los K a la devaluación progresiva en una carrera en la que caen las ventas de automotores a Brasil y también hace lo propio el precio de la soja, los textiles y los juguetes.

“La tasa de desarrollo será del 4% aproximadamente, pero con una paulatina desaceleración hasta llegar al 2,5% en el último trimestre”, afirma Ramiro Castiñeira, de Econométrica. Para Adolfo Ruiz, de Perspectivas Microeconómicas, “el crédito será escaso y caro, aun para países con mejores calificaciones que las nuestras”. Ruiz prevé un descenso en la demanda de granos y oleaginosas por parte de China y una crisis en el Mercosur con consecuencias negativas en Unasur”. Tampoco podemos esperar –concluye– compensación por parte de los restantes países dada la creciente ola de proteccionismo internacional: España, México, los Países Bajos y Uruguay, que en conjunto representan el 13% del total exportado, están severamente afectados”.

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