Llegó la hora del centroizquierda en Japón

El nuevo gobierno, que aúna socialistas y exiliados del PLD, ha prometido reducir el poder de la burocracia y dedicar ese ahorro a programas de corte más social. El ministro de Finanzas es un admirador de la Revolución Cubana.
Yukio Hatoyama se estrenó ayer como primer ministro de Japón para un mandato histórico con el que quiere transformar económicamente el país, reducir el poder de la burocracia y dar un giro a las relaciones con Estados Unidos.

Llegó la hora de la verdad para Hatoyama, que como líder opositor arrasó en las elecciones del 30 de agosto con un mensaje de cambio, tras cinco décadas de gobierno casi ininterrumpido del conservador Partido Liberal Demócrata (PLD), y ahora asume el poder en plena crisis.

El presidente del Partido Democrático (PD), que aúna socialistas y exiliados del PLD, ha prometido reducir el poder de la burocracia y dedicar ese ahorro a programas de corte más social, revisar el status de los 50.000 militares de EE.UU. en Japón y reorientar la economía para que sea menos dependiente de las exportaciones.

Hoy, la inauguración de un sistema bipartidista en la segunda economía del mundo vino acompañada de un referendo del 68 por ciento en la Cámara baja, donde el líder del PD, desde hoy el sexagésimo primer ministro de Japón, fue votado por 327 de los 480 diputados, de los cuales 158 iniciaron su carrera política (143 del PD).

La gran mayoría de los ministros elegidos por Hatoyama para su primer gobierno son también novatos, al igual que él mismo, pues hasta ayer no había ocupado un cargo público y se había limitado a dar clases de ingeniería y desde finales de los ’80 a la política.

Es el caso de Katsuya Okada, de 56 años, que dirigirá la diplomacia nipona cuando su nuevo líder busca otra orientación en las relaciones con Washington, más de igual a igual que con el PLD, y la política exterior japonesa está más centrada en Asia.

Los que sí tienen experiencia en cargos ministeriales son el titular de Finanzas, Hirohisa Fujii, de 77 años, y Shizuka Kamei, de 72 y líder del Nuevo Partido del Pueblo, una de las dos fuerzas minoritarias que gobiernan con el PD, por la que en 2007 se presentó el ex presidente peruano Alberto Fujimori al Senado nipón.

Kamei es ministro de Asuntos Financieros y Mizuho Fukushima, la líder de la otra fuerza minoritaria incluida en el gobierno, el izquierdista Partido Social Demócrata (PSD), se encargará de Consumo, además de poner la voz más anti EE.UU. del conjunto.

En su primera rueda de prensa como primer ministro, Hatoyama pidió ayer paciencia al pueblo japonés por la inexperiencia de su gabinete, dijo que su prioridad es impulsar la economía y reafirmó que busca una relación "de igual a igual" con EE.UU., aunque sin excluirlo de la política exterior japonesa.

Hatoyama, que asistirá a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, indicó que espera reunirse la semana próxima con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con quien quiere construir una relación "de confianza" y mantener un encuentro "sincero".

"Es la hora de hacer una política que no está controlada por los burócratas en Japón", dijo también Hatoyama, insistiendo en otro de los "mantras" que mantuvo durante toda su campaña.

Con un ex sindicalista como ministro de Industria y un viejo detractor del "capitalismo desbocado" en la cartera de Servicios Financieros, el nuevo equipo económico de Japón, el segundo país más rico del planeta, se presenta claramente anclado a la izquierda.

El nombramiento más sorprendente es el de Shizuka Kamei, de 72 años, al frente de la cartera de Servicios Financieros y Postales. Ex policía antiterrorista, Kamei es también un admirador de la Revolución Cubana y un detractor del "capitalismo desbocado liderado por Estados Unidos".

La victoria electoral del PD puso fin al régimen de partido único de facto que ha regido Japón desde 1955, año de fundación del PLD, que hasta hoy había estado siempre en el gobierno salvo un corto paréntesis de diez meses entre 1993 y 1994.

Hatoyama, que sustituye en el cargo a Taro Aso, es el quinto primer ministro de Japón en sólo cinco años y el cuarto consecutivo que desciende de un jefe del Ejecutivo (su abuelo, Ichiro Hatoyama, gobernó desde finales de 1954 a 1956).

En este apartado su mensaje de cambio hace ruido: descendiente de una conocida dinastía política, es millonario porque su otro abuelo fue el fundador de Bridgestone y con anterioridad perteneció al PLD, del que huyó en 1993 para fundar el PD con otros exiliados de esa fuerza política y algunos socialistas.

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