Llegó Duhalde y quiere encabezar la renovación peronista.

Volvió al país después de un mes y su trabajo será a mediano plazo; De Narváez toma distancia.
Desde que ayer por la mañana puso un pie en el aeropuerto de Ezeiza, luego de casi un mes en los Estados Unidos y en España, Eduardo Duhalde revolucionó la convulsionada vida interna del Partido Justicialista: sus seguidores afirman que se pondrá al frente de su reorganización, aunque dicen que se tomará su tiempo.

Francisco de Narváez, que tejió su armado político con Felipe Solá y Mauricio Macri, prefiere por ahora mantenerse distante. No quiere saber nada con reuniones públicas con el recién llegado. Por un lado, entiende que la prioridad no es el PJ, sino la emergencia sanitaria y sus consecuencias económicas. Pero, por el otro lado, sus allegados señalan que si bien acepta sus consejos no lo reconoce como el padre de la criatura: la alianza electoral que derrumbó al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires.

"Duhalde va a trabajar para la reorganización del Partido Justicialista", dijo ayer a LA NACION Carlos Brown, cercano al ex presidente y titular del Movimiento Productivo Argentino (MPS). Aclaró, sin embargo, que no se trataba de una acción relámpago, pese a que día tras día los gobernadores ganadores liman el poder de Scioli al frente del PJ y le reclamen que dé un paso al costado.

"Hay otras prioridades, como la salud y la economía. Duhalde va a respetar esos tiempos", explicó Brown, quien ayer por la mañana habló por teléfono con el ex presidente, antes de que se fuera a dormir una larga siesta en su casa de Banfield.

Otros dirigentes que conocen a Duhalde vaticinaron que comenzará a tejer el futuro del PJ, entre mates y asados con dirigentes afines, pero que será un proceso que llevará meses. Brown tuvo tiempo de invitar a Duhalde el próximo martes a una reunión pública del MPA, en la que estará el rabino Sergio Bergman.

En Unión Pro, estaban ayer recelosos ante eventuales contactos entre sus aliados con el duhaldismo. Felipe Solá se recluyó en su casa y no tuvo reuniones políticas, según dijeron sus voceros. Alfredo Atanasof, la pata duhaldista dentro de Unión Pro, dijo a LA NACION que prefería dejar descansar al viajero y que no tenía pensado reunirse con él.

Sí se comunicó ayer con la secretaria de Duhalde Eduardo Amadeo, que fue vocero del ex presidente y el domingo ganó una banca por Unión Pro. "Soy amigo de él y no voy a renunciar a mi amistad", explicó ayer el legislador electo a LA NACION.

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