Llegó a la Ciudad uno de los tres cruceros más grandes del mundo.

El Mariner of the Seas, de 311 metros, es el mayor en arribar a puerto de Buenos Aires. A bordo viajan más de 3.500 personas, entre pasajeros y tripulantes. Su interior es puro lujo, con pista de patinaje sobre hielo, piscinas, cancha de básquet y un exclusivo paseo de compras. Hace un viaje de 46 días alrededor del continente.
Una ciudad flotante, con casi todos los servicios que se pueden necesitar. El megacrucero Mariner of The Seas, el tercero más grande del mundo, llegó ayer por primera vez a Buenos Aires con más de 3.500 personas a bordo, entre pasajeros y tripulación (su capacidad total es para 4.300). Es el crucero más grande que entró al puerto de Buenos Aires, con 311 metros de largo: pesa 138 mil toneladas. Arriba, hay desde una pista de patinaje sobre hielo hasta un paseo de compras de 100 metros, al que los turistas bautizaron Florida, para demostrar cuánto conocen de esta ciudad.

Clarín recorrió ayer esta mole de 14 pisos, de la empresa Royal Caribbean, que parece un rascacielos recostado sobre el Río de la Plata. Adentro, todo es puro lujo. Se destaca la pista de patinaje sobre hielo, que puede convertirse en un anfiteatro con capacidad para 900 personas, desde donde incluso pueden hacerse transmisiones de televisión por satélite cuando hay eventos relevantes. Además, sorprenden la cancha de básquet al aire libre y un piso completo que hace las delicias de los chicos: los tipos de juegos están distribuidos según las edades, para que cada uno encuentre lo que más le gusta. También hay un teatro gigante, una pared para escalar de 60 metros y una discoteca. "Es más que un crucero, es un lugar ideal para vacacionar", resume Frank Medina, director regional de la empresa. La calle "Florida" del mar, es un paseo de compras super exclusivo donde se pueden encontrar tiendas de ropa, peluquerías, electrónica, cosmética, perfumes (todo free shop), y por supuesto, bares donde tomar algo.

El buque zarpó el 4 de enero de Puerto Cañaveral (Estados Unidos) y ayer poco después de las 10 de la mañana llegó a la Dársena C del puerto. Sólo lo superan en tamaño sus hermanos de Royal Caribbean, el Freedom of the Seas y el Independence of the Seas. Está previsto que el recorrido termine en Los Angeles, luego dar la vuelta a casi todo el continente durante 46 días. El precio depende de los días a bordo y de las comodidades de los camarotes, pero se calcula unos U$S 6.000 por persona para hacer todo el recorrido.

"Es el tercer viaje que hacemos en crucero, nos gusta mucho. La comida es muy buena y la gente es muy amable", cuenta Washington, de Rio de Janeiro, mientras espera un taxi para recorrer el Centro. Al lado, dos estadounidenses con sus palos de golf al hombro, se desesperan por un remís. A esa hora, la terminal Quinquela Martin luce desbordada, como otras tantas veces: taxis y combis maniobran para ingresar o salir del estacionamiento y se disputan los lugares.

En el centro de informes, cuentan que la primera pregunta es por las casas de cambio. Por eso, el destino casi obligado es la peatonal Florida. Otros puntos que encabezan el ránking de consultas son Recoleta, San Telmo y Plaza de Mayo. Los brasileños, en cambio, preguntan por los outlets de Córdoba e incluso por el Once.

La mayoría de los pasajeros del Mariner of The Seas son estadounidenses, aunque también hay grupos de brasileños, canadienses y europeos. El promedio de edad supera los 40 años. "Muy poca gente tiene 46 días para hacer un viaje como éste", razona un salvadoreño que trabaja en un bar. Pero también hay familias completas. "Elegimos el crucero porque tienen de todo para entretener a los chicos y muy buenos casinos", cuenta Mónica, junto a su marido y sus dos hijos, Erick y Denis, de 9 y 6 años. Son de San Pablo y van hasta Valparaíso, en Chile.

Mientras los turistas se apuran para conocer Buenos Aires (a la noche vuelven a dormir), parte de la tripulación aprovecha para pintar y hacer arreglos, otros cargan cajas con mercadería y el resto atiende a los pasajeros a bordo. "Es un buen trabajo, en el puesto más bajo se puede ganar US$ 3.000 en seis meses y lo ahorrás casi todo. Se extraña a la familia, pero te acostumbras", admite Juan, de Perú, mientras prepara un café. Suena creíble. Hoy a las 18, esta leyenda del mar le dirá adiós a Buenos Aires.

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