Llegar hasta fin de mes y mantener el estatus, los desafíos de la clase media.

La suba de precios corroe el ingreso real de las familias, que implementan nuevas estrategias para mantener su estándar de vida. Menos salidas a espectáculos pagos a cambio de actividades al aire libre gratuitas. La mayoría teme que el fantasma de la desocupación toque sus puertas. A los miedos se les suman los aumentos de las facturas de servicios públicos. Por ello y porque están pagando las deudas de los electrodomésticos que compraron en 2007 y 2008, prefieren no realizar compras que les insuman más de 12 cuotas. Las promociones son determinantes para el cuándo y dónde comprar.
Sólo el 22% de los hogares de Capital Federal y Gran Buenos Aires llega a fin de mes sin dificultad. Se trata de las familias de ingresos más altos, que parecen inmunizadas ante la crisis. No pasa lo mismo en la clase media y los estratos más bajos, en donde la inflación tiene un efecto importante sobre los ingresos reales de las familias, lo que a su vez provoca cambios en sus consumos básicos y recreativos.

Así lo afirma una encuesta realizada por SEL Consultores a fines de mayo, que se dio a conocer durante la semana que pasó. En uno de cada cuatro hogares, además, se afirmó que "con mucha dificultad" se llega a fin de mes.

"Cuando preguntamos sobre cómo los afectó la crisis, la respuesta de la clase media nada tiene que ver con cuestiones financieras. La suba de los precios es el principal efecto, nos responden", explicó Mariana Rossi, especialista de la consultora Ipsos-Mora y Araujo.

El deterioro del salario real en los segmentos medios obligó a reducir sus gastos en ocio y placer.

Esto provocó que las familias opten por cambiar sus formas de consumo durante el tiempo libre. Un estudio de Havas Media muestra que las salidas a restaurantes, teatros y museos son reemplazadas por actividades al aire libre que no incluyan el pago de una entrada.

El trabajo afirma también que el turismo es el más afectado por las estrategias de la clase media para llegar a fin de mes: "Se realizan menos salidas los fines de semana y quienes siguen pudiendo tomarse vacaciones largas optan por destinos dentro del país".

Más allá de que bancos y tarjetas de crédito levantaron por un buen tiempo los pagos en más de 12 cuotas, la clase media eligió no endeudarse más a largo plazo. Esto fue por dos razones: ya lo hizo en 2007 y 2008, y además no tiene confianza en el futuro cercano.

Sobre este último tema, la encuesta de SEL Consultores habla de la incertidumbre laboral que se suma a la inflación. Ante la pregunta "¿cuán seguro se siente económicamente?", las respuestas de los que se sienten "bastante seguros" no llegan a un tercio entre los consultados de clase media plena y media alta.

La encuesta que realiza TNS Gallup para elaborar el Indice General de Expectativas Económicas de la UCA muestra que entre las principales preocupaciones económicas de los argentinos está, en primer lugar, el temor de que el consultado o alguien de su familia pierda su empleo (25%).

En los lugares que le siguen están los temas relacionados con la inflación: el precio de los alimentos (24%), el costo de los servicios (16%) y los gastos en salud (15%).

Entrenados. "La clase media tuvo un fuerte entrenamiento en la crisis de 2001-2002 y es por eso que no le cuesta adaptarse a estos nuevos tiempos de restricciones", explicó Rossi.

A diferencia de lo que ocurre en los niveles socioeconómicos más bajos, el D y E, las familias de los medios C2 y C3 no ceden a su vocación marquista y estudian las oportunidades que les brindan sus tarjetas de créditos para llegar a la marca que buscan en la canasta de productos básicos, con la oportuna promoción.

Esto no implica fidelidad. El 55% de los consultados por Ipsos-Mora y Araujo afirmó que cambió de marca en sus compras por seguir promociones atractivas.

Entre los que cambian de marcas se destacan los jóvenes de 18 a 29 años.

No ocurre lo mismo entre las clases menos favorecidas, que además de cambiar por marcas más baratas, consumen más marcas propias de supermercados que hace dos meses.

De todas formas, hay un rasgo que iguala a la clase media con las más bajas. En tiempos de incertidumbre, no hay espacio para el ahorro. Cuando Ipsos preguntó el mes pasado entre un millar de encuestados en todo el país, el 80% afirmó que no destinó recursos al ahorro. Entre los que sí lo hicieron, sobresalen los que pertenecen al segmento ABC1, el top.

Otro aspecto que une a clasemedieros y pobres es el cambio del lugar de compra. El 60% buscó en los grandes centros comerciales las promociones y precios que los autoservicios de barrio no pueden brindarle. Nuevamente, el pago con tarjeta de crédito ayuda a mantener el estatus.

Supermercados, 13% más baratos

En los supermercados se encuentran precios 13,4% promedio más baratos que en los comercios tradicionales. Así lo afirma una encuesta de Ecolatina, que elabora su propio índice de inflación.

De acuerdo a las estimaciones de la consultora, en mayo el costo de una canasta de supermercados fue de $ 285,5, mientras que los mismos productos, adquiridos en un comercio tradicional, elevaron su precio a $ 294,2. Se distingue, además, que la brecha de precios crece en los productos controlados por el Gobierno. El caso más importante es el del pan, que se vende a menos de la mitad del precio promedio que en las panaderías encuestadas por Ecolatina.

No obstante, la consultora advirtió que "muchas veces es difícil hallar los productos acordados en las grandes cadenas y, en ciertos casos, se perciben diferencias en la calidad".

La brecha de precios es favorable a los comercios tradicionales en las frutas y verduras. Son 10% más caras en los súpers que en las verdulerías. A su vez, el informe destaca que la brecha de precios entre súpers y tradicionales no es una cuestión puntual; se agranda año a año.

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