Llegan los golondrinas y aparecen precariedades

Miles de obreros de otros puntos del país arribaron para la cosecha frutícola en el Valle Medio. Las primeras inspecciones detectaron que muchos viven en muy malas condiciones.
CHOELE CHOEL/LAMARQUE (AVM).- Miles de trabajadores golondrina, provenientes en su mayoría de las provincias del norte del país -Tucumán, Santiago del Estero y Salta- han llegado en las últimas semanas al Valle Medio para ser parte de la cosecha de frutícola -peras y manzanas-.

Se menciona que sólo a Chimpay han arribado 4.000 trabajadores y este número llegaría a 15.000 si se tiene en cuenta obreros que han arribado a Lamarque, Luis Beltrán y otras localidades donde hay establecimientos productivos.

En muchos casos las empresas, si bien no están obligadas, ofrecen a sus empleados viviendas, en las denominadas "gamelas" o en otros sitios. Pero no siempre las condiciones de estos lugares son las mejores. Por caso, la semana pasada se denunció que varios lugares en Lamarque no reunían las condiciones necesarias de higiene y seguridad para albergar a los empleados.

El intendente de la localidad, Sergio Hernández, en manifestaciones a una página de noticias locales mencionó que "trabajamos para que nuestra ciudad sea más segura y la gente que viene a trabajar lo haga en condiciones dignas".

Fue justamente desde el municipio de Lamarque desde donde se realizaron una serie de controles en distintos lugares donde se alojaban trabajadores que vienen a levantar la cosecha. Estos lugares los provee la empresa que contrata la mano de obra, pero en esta semana el tribunal de faltas pidió que uno de los lugares sea acondicionado, dado que se detectó que algunos lugares no cumplían con las normas de higiene y seguridad que están establecidas por ley.

Hernández adelantó que para esta semana tendría que estar todo en regla para que sean habilitados o de lo contrario serán clausurados. Agregó además que se trabaja fuertemente para que se cumplan las reglas establecidas.

Esta situación se repite año tras año en la zona. Pero en muchos casos son los propios trabajadores los que prefieren no denunciar las malas condiciones de vida, dado que temen perder el empleo que dura alrededor de 3 ó 4 meses.

En algunas oportunidades estas condiciones han llegado a tal punto como hacer dormir a los trabajadores en containers o en piezas donde no se cuenta con baños o las mínimas comodidades. En general estos lugares están dentro de los propios establecimientos, por lo que es de difícil detección, a menos que existan inspecciones de la Secretaría de Trabajo.

La ley 22248 establece en su articulado cómo deben ser las viviendas que proporcionan las empresas a los obreros y que deben tener: condiciones adecuadas y suficientes; seguridad, higiene, abrigo y luz natural. Cocina-comedor; baños individuales o colectivos dotados de elementos para atender las necesidades del personal y su familia, etc.

Si bien existen controles, en muchos casos se ha detectado la falta de colchones, baños instalados, ni condiciones de seguridad e higiene. Permanecen hacinados.

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