La llegada de alguien que decidió decirle adiós "al no te metás"

La llegada de alguien que decidió decirle adiós "al no te metás"
Juan Casañas, candidato a diputado nacional por el Acuerdo Cívico y Social. El agricultor afirma que en la Argentina falta una discusión ideológica de fondo. El problema de la falta de un modelo productivo
EDAD Y ESTADO CIVIL: 46 años. Está casado con Ariadna Martínez Zuccardi, con quien tienen tres hijos: Francisco, Luciano y Manuela.

HOBBY: aunque entrerriano de nacimiento, este ingeniero agrónomo se siente tan tucumano que ama el rugby. Lo practicó en Lawn Tennis.

Hace apenas dos años, Juan Casañas ni se imaginaba que algún día iba a ser candidato a diputado nacional en primer término por el Acuerdo Cívico y Social. Sin ruborizarse, este ingeniero agrónomo oriundo de Concordia (Entre Ríos), que a los nueve años aterrizó en Tucumán cuando a su padre lo trasladaron por razones laborales, confiesa que pertenecía a la inmensa clase del "no te metás". No obstante, la crisis que el año pasado se suscitó en el país como consecuencia de la polémica Resolución Nº 125, que establecía un esquema de retenciones móviles para el sector agroexportador, lo ha obligado a abandonar la pasividad cívica. "Un día me convencí de que si la Argentina es nuestra y si queremos que viva en democracia, con instituciones que funcionen, entonces hay que participar en política", subraya.

Aunque reconoce que siempre ha tenido una profunda vocación de servicio, durante su paso por la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la Universidad Nacional de Tucumán jamás se le ocurrió dedicarse a la política estudiantil. La primera militancia de este profesional que arrienda campos (para cultivar soja, maíz y trigo) fue el año pasado en los Grupo Crea (Consorcio Regionales de Experimentación Agrícola).

Dos hechos lo alentaron a adentrarse en los avatares de la política, a la que antes veía como "un círculo cerrado, hermético, de personas que podían ser oficialistas u opositoras según lo que marcaran las encuestas, pero que siempre eran las mismas". En primer lugar, el discurso que la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, pronunció cuando apenas comenzaba a manifestarse el denominado conflicto del campo. "Lo que decía estaba cargado de tanta bronca y rencor que eso me motivó a trabajar por algo diferente", relata. El segundo acontecimiento, más cercano, fue la muerte del ex presidente Raúl Alfonsín. "Me conmovió el espectáculo de tanta gente que se movilizaba para ir a saludar a un hombre que había vivido siempre en el mismo departamento y que no se enriqueció durante su paso por la función pública. La sociedad estaba queriendo decir algo", argumenta.

Con su pañuelo al cuello, Casañas todavía parece más un productor que un político profesional. En los actos, en el interior de la provincia, lo sorprende la gente que se le acerca para hablarle. "Me dicen: 'Juan, no se olvide del pobre'. Esto implica que muchas personas tienen necesidad de creer en un proyecto basado en la producción y el trabajo. Winston Churchill solía decir: 'el problema es que la gente prefiere sentirse importante en vez de útil'. En mi caso, me encanta el desafío de poder ser útil", se entusiasma el productor.

Aunque se advierte que aprende con rapidez, el novel dirigente no teme aún decir lo políticamente incorrecto. "La llegada de personas como yo a la política es la continuación de los cacerolazos de 2001/2002, que reclamaban 'el que se vayan todos'. No obstante, entonces la sociedad no estaba preparada para poner en juego otros actores. Pero el 2008 y el horror que ha significado la Resolución Nº 125 nos llevaron a crecer como ciudadanos y a dejar de ser meros expectadores. Este proceso debe continuar en 2011. Sería muy positivo que todos se politizaran", enfatiza.

Extraño fenómeno

Aunque aún no se ha afiliado a ningún partido político, asevera que lo hará cuando conozca más. "Me incorporé al Acuerdo porque en él convergen fuerzas, como el radicalismo o el socialismo, con mucha formación cívica y democrática. El hecho de ser la oposición real y una alternativa a la hegemonía oficialista es lo que me determinó a militar en este espacio", define.

Llama la atención que alguien que durante casi toda su vida ha permanecido al margen de la política afirme que no se puede actuar sin una ideología. "Este es el gran problema argentino: que las cosas se manejan a partir de la billetera y se ha perdido el rumbo. En pleno siglo XXI hay gente preocupada por perder su propiedad privada, como sucedió durante el conflicto por la Resolución Nº 125. La gente temerosa era la que había estado durante tres o cuatro generaciones en una misma chacra; no era George Soros, amigo de los Kirchner, que siembra 300.000 hectáreas. Esta situación se debe a que estamos gobernados por gente que no tiene ideología, sino sólo objetivos económicos", dice.

Como no podía ser de otra manera, Casañas termina hablando de lo que más conoce: "Tucumán produce sólo el 3% de los lácteos y derivados que consume; el 10% de los cerdos y el 12% de las carnes rojas. Además, los pequeños y medianos cañeros se están fundiendo. No obstante, el Ministerio de la Producción sólo está preocupado por la instalación de hoteles cinco estrellas y casas de juego, en vez de definir cómo logramos autoabastecernos".

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