Llega a su final una sequía histórica en el oeste provincial

El déficit de lluvia se venía plasmando desde hace ya más tres años en esta zona del Chaco con picos de lluvia muy irregulares. Este problema comenzó a golpear con toda fuerza este año exteriorizándose mediante una cruda seca y durante ocho meses no se registró ninguna precipitación de importancia.
La sequía apretaba en Concepción del Bermejo, Pampa del Infierno y Los Frentones. Un panorama desolador, de mucho calor, falta de agua inclusive para las personas, y ni hablar del ganado. Inclusive el agua para beber era ya muy salobre.

En la zona se registró poca mortandad de hacienda, no más de 150. Mientras que en algunos establecimientos ganaderos todavía el ganado se encuentra en pésimas condiciones, ya que si bien llueve, el pastoreo tarda al menos 15 días para estar en condiciones y volver a ser alimento, tiempo que quizás no puedan esperar algunas reses.

El comienzo de las lluvias fue con los benditos 58 milímetros. Luego entre septiembre y octubre se alcanzo un pico de 137 milímetros.

El clima se volvió agobiante, húmedo y caluroso, con temperaturas de más de 48º y un fuerte viento norte quemante. En noviembre nuevamente comenzaron las lluvias de manera muy regular, así es que en las tres últimas lluvias en menos de una semana se registraron aproximadamente 175 milímetros y anoche 160 más, aunque algunas personas consideran que fueron 180. Se estima que estas copiosas precipitaciones cierran las puertas a esta larga y prolongada sequía que se perpetró en el departamento Almirante Brown.

En las localidades de Concepción del Bermejo se registraron 50 milímetros y en Los Frentones 80.

La tierra se yergue húmeda, lo cual favorece a las futuras campañas sojeras en la zona, así como a los cultivos de maíz y sorgo.

Pequeño susto en la población

Desde horas tempranas presagiaba la tormenta con truenos a los lejos y alrededor de las dos de la madrugada comenzó la intermitente lluvia. Inmediatamente se produjo el corte del fluido eléctrico. La lluvia comenzaba a inundar las calles del pueblo, mientras la oscuridad era despejada por la continua luz de los rayos, sin que llegue a ser una tormenta eléctrica. Después de más de tres horas lentamente dejó de llover. Para eso varios vecinos tuvieron que luchar con el agua que ingresó a sus viviendas. No fue más que un susto ya que no pasó a mayores. Mientras que algunas calles todavía permanecen bajo agua el cielo se torna amenazante. El servicio del fluido eléctrico se vio interrumpido por más de siete horas.

Comentá la nota