Llamativa mejora del poder adquisitivo

En los dos últimos años, los trabajadores -en especial los que se desempeñan "en negro"- habrían tenido uno de los momentos más prósperos de las últimas décadas. Al menos eso es lo que indican las estadísticas que divulgó ayer el INDEC.
Las cifras oficiales marcan que en los últimos 24 meses la inflación minorista acumulada fue del 16,3%. En tanto, en promedio, los salarios tuvieron un alza del 50,2%. Así, con los precios subiendo por la escalera y los sueldos por el ascensor, los asalariados en términos reales pudieron comprar un 29,1% más que hace dos años.

Los más favorecidos habrían sido los trabajadores privados no registrados ("en negro") porque sus ingresos habrían mejorado el 69,1%, según los datos del INDEC. Descontada la inflación, el poder de compra se les habría incrementado un 45%.

En tanto, los empleados del sector público también habrían salido beneficiados en ese mismo período porque el incremento salarial promedio habría sido del 54,8%. En este caso el poder adquisitivo habría mejorado un 33,1%.

Más contundentes serían las conclusiones si se comparan las subas salariales con los precios de la canasta básica de alimentos. En dos años, esa canasta de indigencia tuvo un incremento del 7,1%, mientras la de la pobreza de tan solo el 8,9%. Así, los asalariados en negro podrían comprar un 60% más de productos de la canasta -como carne, frutas, verduras, pan, fideos, leche, o yerba- que dos años atrás. De aquí se infiere que para la estadística oficial ya casi no habría indigentes y la pobreza se habría reducido de manera sustancial.

Lógicamente, todo este panorama social y laboral cambia totalmente si en lugar del Indice de Precios del INDEC se toman las cifras de los Institutos Provinciales de Estadísticas. Por ejemplo, para los últimos 24 meses, en Río Negro la medición oficial supera el 50%. En San Luis fue del 48,3%. Con el agravante de que los precios de los alimentos subieron más que la inflación promedio. Con estas cifras, los salarios le habrían empatado a los precios.

Otro dato llamativo es que hasta diciembre de 2006, y con relación al momento de la devaluación de 2001/02, la inflación era levemente superior a la evolución de los salarios.

El vuelco estadístico se produjo a partir de enero de 2007, fecha en que el Gobierno desplazó a la responsable del área del IPC y empezaron las sospechas sobre la manipulación de los índices de precios. Desde entonces, la brecha entre salarios y precios no hizo más que aumentar.

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