Un llamado urgente a los ministros para dar más fuerza al decreto

Se esperaba una semana corta, con Cristina Kirchner otra vez en viaje a El Calafate -iba a irse ayer- y varios ministros retozando en destinos turísticos, lejos del calor de Buenos Aires. Pero la disputa con Martín Redrado, y en el fondo, la necesidad de hacerse con reservas, hicieron entrar en emergencia al Gobierno y posponer cualquier plan que no fuera deshacerse del titular del Central.
La primera versión en el sopor de la tarde en la Casa Rosada sonó increíble: la Presidenta iba a hacer lo que nunca los Kirchner, una reunión de Gabinete.

Las cosas se fueron aclarando cuando se supo que Cristina ya no estaba en la Casa Rosada, pero había un inusual desfile veraniego de ministros. Venían a firmar el decreto para echar a Redrado, que por tratarse de un DNU debía ser rubricado por todo el Gabinete.

Según pudo reconstruir Clarín, la decisión se tomó en Olivos, junto a Néstor Kirchner. Y ayer hasta las dos de la tarde, Cristina y el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, redactaron el DNU. Un equipo que se complementa hace años, desde que escribían las normas del Kirchner gobernador.

El influyente Zannini habría vuelto de apuro desde Villa Gesell hace dos días, ante la crisis con Redrado. Ayer se lo vio muy de sport, con camisa a rayas. El decreto tiene huellas del estilo de ambos: una ristra de acusaciones a Redrado y llamativos argumentos políticos, lejos de la fría redacción técnica de las normas jurídicas.

La convocatoria se hizo después de la 13, y los primeros en llegar fueron los que estaban en Buenos Aires: Alicia Kirchner, Lino Barañao, Juan Manzur, Alberto Sileoni, Jorge Taiana y Débora Giorgi.

Al ministro de Planificación, Julio De Vido, Clarín alcanzó a preguntarle si había estado afuera. De traje y corbata, giró, se tomó de las solapas en exhibición de su atuendo y respondió serio: "Yo nunca me tomo vacaciones".

Más complicado fue el operativo para los que debieron dejar los aires marinos por el olor a pintura de la Casa Rosada en refacciones. Florencio Randazzo volvió manejando desde Valeria del Mar. Llegó a las cinco. Más suerte tuvieron Nilda Garré y Carlos Tomada, ambos en Pinamar. Lograron subirse a un avión que traía al gobernador Daniel Scioli, y en La Plata se pasaron a un helicóptero que los depositó en Aeroparque. Llegaron junto a Julián Domínguez y los últimos fueron Amado Boudou y Julio Alak.

"¡Jurídicamente cierra perfecto!. Léanlo, está clarito", aseguraron Nilda Garré y Tomada del decreto. Acababan de firmarlo, se los veía muy bronceados y parecían aliviados.

"¡Me voy de nuevo a Pinamar!", se despidió Tomada mientras bajaban a las corridas las escaleras para dejar atrás la Casa Rosada.

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