El llamado presidencial reavivó una interna pendiente en la oposición

El llamado presidencial reavivó una interna pendiente en la oposición
Dura pulseada entre Carrió y Cobos por ganar el apoyo de la UCR; respaldos al vicepresidente
"Perdoname, Gerardo [Morales], pero no me muevo del Parlamento", se disculpó Elisa Carrió ante el senador radical de Jujuy, que intentaba en vano hacerla cambiar de opinión y evitar lo inevitable.

Habían pasado algunos minutos de las 19, y llegaba a su fin una larga jornada de negociaciones entre los socios del Acuerdo Cívico y Social, finalmente divididos en torno al llamado al diálogo para la reforma política, efectivizado por el Gobierno.

Serán radicales y cobistas quienes finalmente acompañen hoy, a las 17, a los dirigentes del socialismo en su visita al Salón Norte de la Casa Rosada, mientras la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, inicie unas vacaciones de dos semanas junto con sus hijos en algún destino desconocido.

La falta de consenso en el espacio común en torno al llamado presidencial desnudó las diferencias que ya se insinuaban durante la campaña electoral, con Carrió y el vicepresidente Julio Cobos como contendientes principales de cara a las presidenciales de 2011.

Todo comenzó anteayer, minutos después de que el ministro Florencio Randazzo acotara los términos del diálogo a la reforma política. "No vamos a ir, hay que debatir estos temas en el Congreso", mandó a decir Carrió por medio de sus voceros, casi sin consultarlo con sus socios políticos. Consiguió, eso sí, alinear el discurso con el titular del comité nacional de la UCR, Gerardo Morales, y ambos salieron a criticar las condiciones del diálogo.

Pero ayer las cosas cambiaron. Reunido con Morales y el titular del bloque de la UCR en el Senado, Ernesto Sanz, Cobos planteó la necesidad de dialogar con el Gobierno. Acordaron pedir ir en bloque como Acuerdo Cívico y abrir la agenda de temas por discutir. Luego de consultarlo con la Presidenta, Randazzo accedió. "Nos dijeron que sí a todo lo que planteamos. Por eso vamos a ir", reconoció el diputado cobista Daniel Katz (Consenso Federal-Buenos Aires), uno de los propulsores del cambio de rumbo.

Mientras esto ocurría, la Coalición Cívica volvía a negarse a debatir, en conferencia de prensa. "La estrategia del Gobierno es vaciar el Parlamento. Lo hicieron hoy [por la ausencia del ministro de Salud, Juan Luis Manzur, en Diputados] y lo harán mañana [por hoy]", advirtió el jefe del bloque de la CC, Adrián Pérez. En la conferencia, que contó con un sugestivo silencio de Carrió, la diputada Patricia Bullrich y la senadora María Eugenia Estensoro (Capital) reafirmaron la estrategia. Hubo uniformidad, más allá de las discusiones internas que aparecieron en una reunión previa y del apenas simulado enojo de Margarita Stolbizer, que propuso sin éxito tener presencia aunque sea con dirigentes de segundo orden. "No es cuestión de mezquindad, no sabíamos que el diálogo tenía dueño", reafirmó el diputado Fernando Sánchez (CC-Capital), que suele expresar lo que piensa Carrió en privado.

Carrió restó importancia a la convocatoria y dejó precisas instrucciones a sus diputados. Incluye buenas relaciones con el socialismo de Hermes Binner y Rubén Giustiniani, menos trato con los radicales y frialdad con Cobos, que hoy anunciará junto con sus ex correligionarios la creación de un bloque común en el Congreso. La pelea recién comienza.

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