Listas K, con el síndrome de un dígito en distritos de peso

Por: Eduardo Aulicino

Consumidora número uno de encuestas y destinataria de los principales esfuerzos de campaña, la competencia en la provincia de Buenos Aires es el centro de los esfuerzos del Gobierno, pero no su único frente de atención. También importa lo que ocurre en otros grandes distritos y allí los pronósticos no son los mejores: en Córdoba y Santa Fe, el kirchnerismo tiene problemas para superar el escalón de los 10 puntos de intención de voto y dejar atrás la perspectiva de quedar en cifras de apenas un dígito.

Los dos casos tienen algunos elementos similares. En Córdoba, el peronismo orgánico, en la misma línea que el gobernador Juan Schiaretti, tomó distancia del Gobierno nacional y el kirchnerismo va por afuera, con lista propia. En Santa Fe, la imposibilidad de un acuerdo interno también produjo un corte. Allí, buena parte de la estructura del PJ, que responde a Carlos Reutemann, va por su cuenta y con perfil crítico respecto del poder kirchnerista, mientras que Agustín Rossi es el único que juega con la camiseta K.

Otra similitud: en las dos provincias, el kirchnerismo aparece lejos de la disputa por el primer lugar, según todas las encuestas. Ocupa el tercer escalón en la competencia santafesina y el cuarto, en la carrera cordobesa.

Y un dato político, en la perspectiva poselectoral del peronismo: Reutemann comenzó a armar un eje interno con Schiaretti y además con el entrerriano Jorge Busti.

En Santa Fe, gobernada por el socialista Hermes Binner, se esperaba una pelea de baja intensidad, por el perfil de sus protagonistas. Pero la irrupción de Binner -a quien muchos imaginaban en la platea y no en el terreno- le dio mayor volumen a la campaña y más oxígeno al candidato a senador de su partido, Rubén Giustiniani.

Reutemann arrancó con números muy a favor en las encuestas (más de 15 puntos) y con un perfil diferenciado de Kirchner, con eje en el conflicto rural. En las últimas semanas, ha buscado no dejar dudas sobre ese distanciamiento: un poco por los trascendidos reiterados sobre las señales que llegan desde las cercanías del ex presidente, y otro tanto porque el socialismo pega sobre ese costado y en clima de campaña habla de un pacto en la interna peronista.

Los socialistas se entusiasman en estos días con números de un sondeo que habla de un virtual empate en 39 puntos. Cerca de Reutemann descreen de esas cifras, aunque se admite que la distancia se ha acortado: un par de encuestas registran 10 puntos. ¿Y Rossi? Según los socialistas, las listas del kircherismo están cerca del 8 por ciento. En sectores del PJ próximos al ex corredor, le pronostican un resultado aún menor.

Rossi llegó a esta pelea por decisión propia, incluso en contra lo que decían emisarios de Kirchner. Protestan ante gestiones de allegados al ex presidente para dejar puertas abiertas en la relación con Reutemann. Y destacan, en cambio, que han recibido apoyos de Daniel Scioli y de algunos gobernadores de provincias más chicas. Creen, además, que podrían superar el 10 por ciento -cifra clave, porque asegura seguir en el Congreso-, a pesar de lo que dicen varios relevamientos.

En Córdoba, después de algunas peleas, quedó definido el armado K con fuerte participación del secretario de Transporte, Ricardo Jaime. Allí, la lista de senadores es encabezada por el intendente de Villa María, Eduardo Accastello, hoy muy lejos de la competencia central de la Provincia. Su registro oscila en los 6 puntos, de acuerdo con la mayoría de las encuestas.

Aún con cifras que según sus adversarios peronistas y radicales se han achicado, Luis Juez sigue al frente en los pronósticos para la elección de senador. La competencia está apretada en el segundo escalón: asoman allí Ramón Mestre, de la UCR, y Eduardo Mondino, representante de Unión por Córdoba, frente con dominio peronista. Los datos que manejan uno y otro son diferentes, es obvio, pero ninguno se atreve a decir que la discusión ya está saldada.

En Córdoba y también en Santa Fe hay otras cuentas necesarias para entender lo que se juega el oficialismo dentro de cuatro semanas. En 2007, obtuvo 16,4 por ciento en las urnas cordobesas y 36,3, en las santafesinas. Todos iban entonces con los colores K. La política no deja mucho espacio para la nostalgia.

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