Los listas de Un País para el GBA: entre la paliza de 2013, las fugas posteriores y la ilusión del batacazo

Los listas de Un País para el GBA: entre la paliza de 2013, las fugas posteriores y la ilusión del batacazo

Las encuestas marcan que el Conurbano es el lugar en el que Cristina puede hacerse más fuerte. Por supuesto, el frente Un País no se achica y pretende volver a hacer una gran elección, como lo hizo en 2013, aunque en aquel entonces el poderío era otro.

En la Primera sección los candidatos a Senador están prácticamente definidos, y tal como adelantó este medio, difícilmente el uno no sea para el actual líder de la bancada renovadora, Jorge D'Onofrio. Algunos se animan a mencionar al cuñado de Massa, Sebastián Galmarini.

¿Y si ese lugar es para el GEN? El nombre que suena es el del ex diputado de Luján, Juan Carlos Juárez, muy allegado a Margarita. De todos modos, la chance es casi nula. El dos, en tanto, quedaría en manos de Micalea Ferraro, massista de la primera hora.

Como es sabido, la Primera elige ocho senadores y lo que pone en juego Massa es mucho, pues en 2013 hizo unos excelentes comicios y consiguió el 50,77 por ciento de los sufragios, metiendo en consecuencia cinco de las ocho voluntades en juego.

Ellos son los tres que intentarán renovar, Jorge D'Onofrio, Micaela Ferraro y Sebastián Galmarini, más los luego fugados Fernando Moreira (responde a Gabriel Katopodis) y Roque Cariglino (responde a Jesús Cariglino).

Claro, por ese entonces, los distritos massistas de la Primera eran ocho: Escobar (Sandro Guzmán), General San Martín (Gabriel Katopodis), Hurlingham (Luis Acuña), Mercedes (Carlos Selva), Pilar (Humberto Zuccaro), San Miguel (Joaquín De la Torre), San Fernando (Luis Andreotti) y Tigre (Julio Zamora).

De esos ocho, actualmente quedan apenas dos, San Fernando y Tigre. Y en la última elección se sumó General Las Heras, de la mano de Javier Osuna, aunque no suma demasiado en cuanto a caudal electoral, ya que se trata de uno de los municipios más pequeños de la sección.

En la Tercera en tanto, la alianza entre el Frente Renovador, el GEN y Libres del Sur saldría a la cancha con el margarito Marcelo "Oso" Díaz con el uno en la camiseta, y si las cosas salen bien, lograría renovar su banca por cuatro años más.

El dos, en tanto, sería para la esposa de Carlos Acuña, Blanca Cantero, quien actualmente es la presidenta del Concejo Deliberante de Presidente Perón, y el tres para el matancero Rubén Ledesma, que va por la renovación. De atrás viene tocando pito el referente de Almirante Brown, Mauricio Silva, quien podría colarse entre los primeros seis o siete.

A diferencia de lo que sucedió en la Primera, la elección 2013 de Massa en la Tercera no fue excelente, pero sí muy buena. Quedó en segundo lugar con el 39 por ciento de los votos, apenas dos puntos abajo del Frente para la Victoria. Eso le permitió obtener siete bancas.

De esas siete, apenas resisten tres: Carlos Acuña, que se ganaría un lugar en la lista de diputados nacionales; el quilmeño Sergio Villordo, que aun sueña con renovar pero no sería del agrado de Stolbizer y el ya mencionado Rubén Ledesma, que sí se ganaría una banca por cuatro años más. Los cuatro fugados son Mónica López, Mario Giacobbe, Mariano San Pedro y María Elena Torresi. 

En aquel entonces, la Tercera era casi exclusivamente kirchnerista, salvo por Almirante Brown, liderado por el hoy diputado nacional peronista Darío Giustozzi (N de la R: Mariano San Pedro era su Secretario de Gobierno). Vale destacar que Fernando Carballo (hoy senador massista), de Magdalena, se sumó al FR en 2014.

Los lugares a repartir eran y son muchos, quince para más precisión, por eso es que por el Frente Progresista y Social ingresaron el Oso Díaz, como se dijo antes posible cabeza del nuevo frente, y el quilmeño possista Fernando Pérez, quien hoy pelea por ganarse un lugar de privilegio en la nómina de Cambiemos.

Tanto Massa como Margarita saben bien que la elección que viene no será igual que la de 2013, aunque reconocen y analizan como positivo que las fugas posteriores harán que la pérdida de voluntades no sea tan severa. ¿Se podrá meter entre las dos secciones los siete legisladores que se van? Difícil. Pero la esperanza es lo último que se pierde.

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