La línea que lleva energía a la toma de agua de Posadas está nuevamente sumergida por la creciente del Paraná

Posadas (Prensa Emsa). La empresa Electricidad de Misiones SA recordó que la toma de agua de Miguel Lanús, operada por la empresa Samsa, debió ser relocalizada antes de la crecida del río Paraná, retraso que en la actualidad complica enormemente el suministro de energía eléctrica ya que la línea montada con este objeto, se encuentra parcialmente sumergida y con postes debilitados por la acción del oleaje.
En estas inusuales y peligrosas condiciones, Emsa debe recurrir al alquiler de botes para el traslado del personal técnico, el que con notable recurrencia, debe remar casi dos mil metros para llegar a la toma cada vez que el suministro eléctrico se ve afectado por caída de cables y otros inconvenientes propios de la involuntaria vulnerabilidad de las instalaciones.

Desde que el Paraná desbordó su cauce, hace casi cinco meses, la empresa Emsa recuperó el servicio en estas condiciones más de una veintena de veces. Incluso construyó una nueva línea en reemplazo de la que hace dos meses literalmente se llevó la creciente, pero las instalaciones no resisten el oleaje y los postes no tienen soportes en el agua, por lo que resulta sumamente complicado asegurar un suministro de energía constante.

En tanto que la relocalización de la toma de agua, prevista en el plan de obras de la Entidad Binacional Yacyretá, "tiene un retraso que deberá ser analizado conjuntamente por Samsa y la Eby, ya que Emsa no tiene injerencias en esta cuestión", aseguraron desde la prestataria.

El pasado martes, a las 19, el personal de la Gerencia de Redes y Servicios recibió el aviso de una nueva falla en la línea que alimenta la toma de agua.

Los equipos técnicos se apostaron en el lugar, y nuevamente con la asistencia de botes y remos, y con el río con peligroso oleaje, lograron reponer el servicio a las 22.

Lo mismo ocurrió en la tarde-noche del miércoles, con una nueva falla (corte de cables por el peso que no pueden soportar los postes inclinados) que inmediatamente fue solucionada por los técnicos de Emsa y con la asistencia de botes.

El presidente de Emsa, Héctor López Ricci, recordó que cada incidente en la línea inundada "hace que expongamos a nuestro personal a una tragedia, por lo que instamos a buscar medios alternativos para que la empresa Samsa pueda cumplir con su responsabilidad de asegurar el suministro de agua a sus usuarios", y agregó que la puntual situación de la toma de agua "nos demanda disponer de dos o tres cuadrillas para cada incidente, en momentos críticos en los que los usuarios de electricidad también reclaman premura para atender los efectos de la ola de calor".

Por este motivo, Emsa insistirá en las gestiones ante Samsa y la Eby para encontrar una solución al problema. Y teniendo en cuenta que las obras de relocalización de la planta llevarían todavía meses, estimaron que una alternativa factible, sería que la empresa Samsa adquiera un generador propio, que les asegure a los usuarios de agua potable el normal suministro.

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