"Es lindo ser Maradona".

Diego fue de la sonrisa al llanto y de la reflexión a la ilusión. Messi, Brasil, Riquelme, su nueva vida, su lucha y el volver a elegirse... Imperdible.
¿Era más fácil ser Maradona-jugador que ahora Maradona-técnico de la Selección?

-Indudablemente era más fácil ser jugador: pensaba solamente en agarrar la pelota y divertirme. Ahora tengo que estar al mando de veintipico de jugadores. Todavía hay situaciones que me cuestan. Les cuento una cosa, muchachos: el otro día hay un tiro libre en el entrenamiento y patea Messi. Yo me pongo en un costado, la pelota rebota en la barrera y me queda a mí... Y yo amago con sacar la zurda, estaba tan linda. Me salió el jugador de adentro. Me dije: la clavo. Alguno se habrá dado cuenta porque los ojos se me abrieron así...

-En este momento de tu carrera como entrenador, ¿cuáles son las fortalezas que reconocés en vos y cuáles tus debilidades?

-Sé que lo mejor que les puedo dar a los jugadores es toda mi experiencia y en eso me baso. Yo estoy seguro de que si ellos me ven bien a mí, ellos están bien. Y ésa es mi fortaleza. Y por supuesto que estoy recorriendo un camino de experiencias. Experiencias en las que me fue bien y también me fue mal, pero siempre mirando a los jugadores a la cara. Eso es lo que me han enseñado el Flaco Menotti, Bilardo, alguna vez el Coco Basile, Miguel Angel López...

-¿Y qué aprendiste en estos ocho meses? ¿Qué cosas harías de otro modo si volvieran a ocurrir?

-Yo lo que lamento en el alma es no haber tenido al Cabezón Ruggeri al lado mío. El sí tiene más experiencia y quizá me podría haber aportado. Tal vez podríamos haber hecho un trabajo mejor. Con Mancu y con Lemme me llevo muy bien y hacemos un buen cuerpo técnico. Y la ayuda de Bilardo, por supuesto. Cada cosa que hago le pregunto a Carlos.

-Hay jugadores que decían que tenerte a vos es como ver a Dios en el vestuario. ¿Es un impacto que tal vez pueda servir para acelerar los tiempos de trabajo?

-Yo asumí riesgos. El otro día escuché que Basile dijo que él había dejado a la Selección clasificada, y no es verdad. Todavía tenemos un camino largo para clasificarla. Yo viví el final del proceso de Basile en las Eliminatorias para el Mundial 94. La Selección estaba clasificada, pero tuvimos que ir a Australia al repechaje. Veníamos de ganarles a todos y los colombianos nos hicieron cinco. La Selección entonces no está clasificada. Todavía hay que luchar. Tenemos grandes jugadores. Y ahora se tiene que mostrar el temperamento de cada jugador para ir al Mundial.

-¿Te preocupa la situación actual? ¿Te genera una ansiedad especial?

-Preocupación no. Sí me genera una ansiedad tener que estar tanto tiempo imaginando el partido, no contar con los muchachos... Y no me gusta que haya que jugar con Rusia. Debemos armar el equipo para Brasil, pero en el medio se te mete este partido que no sirve.

-¿Cómo manejás esa ansiedad en el día a día?

-Hablando con los muchachos. Sabiendo cómo está Masche. Con Masche hablo mucho, hablo mucho con Heinze. A Messi es imposible encontrarlo. Es más fácil hablar con Obama que con Lío, ja. Pero a veces lo encuentro. Hablo con el Kun, con Maxi. Mato la ansiedad mirando videos también. Vuelvo a ver los partidos que hicimos.

-El otro día contabas que te despertabas a las 4 de la mañana con una idea y te tenés que levantar para anotarla.

-Es verdad, es verdad. Todo el tiempo se me ocurren jugadas. Por ejemplo, el otro día se me ocurrió una que se puede hacer dentro del área en una pelota parada. En vez de patear directo, me pareció que es mejor hacer tres toques porque el arquero se pone delante de los defensores que están en la línea del arco. La idea es sacar al arquero del foco con esos toques de distracción. Y se la dibujé a Bilardo y me dijo que le parecía bien porque sacaba del centro de la jugada al arquero y a los defensores que estaban en la línea y que se venían al primer toque. Son cosas que se me van pasando por la cabeza y las escribo y las metemos en las carpetas que llevan Mancu y Lemme.

-¿Ves diferente los partidos ahora? ¿Los ves con otros ojos?

-Sí, los miro totalmente distinto. Ahora no quiero que se me rompa nadie, sufro con cada patada. Cuando no hay jugadores míos, me preocupo más por ver cómo están parados, si juegan con línea de tres, si achican hasta la mitad de la cancha, si van a presionar. Personales ya casi no hay. Pero veo todo.

-¿En qué momento de fortaleza en el cargo y de popularidad sentís que estás ahora?

-Yo me la juego con los jugadores, me la juego con los chicos. A mí no se me va a caer ni la corona ni voy a perder los goles que hice ni nada por el estilo. Yo le tengo mucha confianza al equipo y estoy deseoso de jugar contra Brasil.

-¿Leíste las declaraciones de Lucio? Dijo que quiere dejar fuera del Mundial a la Selección.

-Sí, lo dijo cuando fue a llevarle a Lula la Copa Confederaciones. Vamos a ver si pueden. Tenemos cuatro partidos muy jodidos, pero nosotros les apuntamos a los brasileños. Brasil es el candidato a bajar.

-Tevez suele ser muy auténtico y dijo que vamos a clasificarnos, pero con el culo en la mano. ¿Creés que es así?

-Yo creo que nadie nos regaló nada. Si no lo obtenemos nosotros, Brasil no te va a venir a decir "tomen muchachos, acá tienen el plato servido". No, eso no va a suceder. Vamos a sufrir, vamos a enfrentar a un equipo que juega bien, que tiene cracks, que está ligando, que por jugar bien por mucho tiempo tiene Copas del Mundo a rolete. Pero nosotros somos Argentina. No hay que olvidarse de eso.

-Si Paraguay le gana a Ecuador, ¿vos pensarías en el empate con Brasil como un buen negocio?

-Yo voy a salir a ganar, no pienso en el 0 a 0. No me entra en la cabeza. Yo quiero tener cosas de Bilardo y de Menotti, pero no pienso en el 0 a 0 y en jugar para especular. O esconder la pelota. Esas son todas giladas que me parecen que al fútbol le hacen muy mal. Esconder las pelotas es de una bajeza total y absoluta, a mí no me va. Me sentiría muy triste si le estoy ganando 1 a 0 a Brasil y me esconden las pelotas. ¿Para qué? Si vinimos a jugar un partido de fútbol. Ojo, seguramente si le estamos ganando 1 a 0 a Brasil y tengo que poner un mediocampista más para parar a Brasil que se viene encima, lo voy a hacer. Voy a meter mano y hacer entrar a un metedor. Jugate la vida. Pero no pienso especular.

-¿Es una gran noticia para vos jugar contra Brasil en Rosario?

-Yo quiero que esto quede claro: no es lo que yo quería. Los jugadores fueron los que me lo pidieron. Desde los tiempos de Batistuta, de Crespo, no digo Riquelme porque por ahí me da la contra, todos decían que en River no se podía jugar. Y cuando llego a la Selección, lo primero que me dicen es si podemos salir de River. Yo les dije que iba a hacer todo lo posible. Después del partido con Ecuador hubo una reunión acá entre los muchachos, Julio y yo y le dijimos que queríamos ir a Rosario. Y así fue.

-Esta decisión entonces la debés considerar como un triunfo personal.

-A mí me da placer porque los jugadores juegan donde quieren, pero no es que nosotros vayamos en contra de River. La tribuna de River está a 50 metros de la cancha y por ahí hay jugadores que sienten que no tienen el aliento que pueden tener en Rosario. Ir ahí no te garantiza ganarle a Brasil, vamos a decir la verdad. Pero el aliento que nos puedan dar los rosarinos va a ser totalmente distinto del que sería en River. En River te podés quedar afónico de gritar y el aliento sólo va a llegar hasta atrás del arco.

-Hace un rato hablabas de estilo y la definición del Clausura reavivó el debate. ¿A vos te gustaría que la Selección se parezca más a Huracán o a Vélez?

-Yo quiero que la Selección tenga mi marca. No quiero que mi equipo se parezca ni al de Cappa ni al de Gareca. Vélez ganó bien porque lo apuró a Huracán y Huracán no jugó como venía jugando. Y los campeonatos se ganan jugando siempre igual. El campeón es el campeón de verdad. A Huracán lo aguantó Bolatti y Bolatti hoy ya está en la Selección.

-¿Te sorprendió Bolatti?

-Me sorprendió totalmente. Con la soltura que paró a cuatro de Vélez que lo atacaban por todos lados. Y él, firme en la mitad de la cancha, haciendo un trabajo conmovedor. Y además salía con personalidad y se la daba a un compañero. Me hizo acordar a Makelele en la final de Alemania.

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