Lincoln, el santo patrono de la jura

Obama es para la comunidad afroamericana la culminación de una larga lucha por la igualdad de derechos, que empezó con el presidente estadounidense Abraham Lincoln, quien en 1863 proclamó la abolición de la esclavitud en ese país.
La llegada a la Casa Blanca del primer presidente negro constituye toda una victoria para la comunidad afroamericana y un hito histórico en su lucha por el fin de la discriminación racial. Para Benjamin Todd Jealous, presidente de la mayor asociación estadounidense que defiende los derechos de la comunidad negra, la Naacp, la victoria electoral de Barack Obama supone el inicio de “una nueva era”.

El presidente de la ya centenaria organización y que cuenta con 600.000 miembros alrededor del país cree que el triunfo de Obama supone el fin de un pasado marcado, hasta hace escasas décadas, por el segregacionismo.

“Hemos destruido los vestigios de Jim Crow”, sentencia Jealous en referencia al nombre dado a las leyes segregacionistas como las que obligaban a estudiar a blancos y negros en escuelas separadas o a utilizar diferentes transportes públicos.

Obama es para la comunidad negra la culminación de una larga historia de lucha por la igualdad de derechos, que empezó con el presidente estadounidense Abraham Lincoln, quien en 1863 proclamó el fin de la esclavitud en el país.

Precisamente en un acto de gran carga simbólica, Obama honró a Lincoln reproduciendo parte del mismo recorrido en tren que hizo su predecesor el día de su nombramiento, y jurará hoy el cargo con la misma Biblia en la ceremonia de investidura como nuevo presidente de Estados Unidos.

El mandatario electo ya mostró durante toda la campaña su admiración por Lincoln, quien también ejerció la política en Illinois, y reveló que uno de los libros que se llevará a la Casa Blanca es el escrito por la historiadora Doris Kearns Goodwin, Team of rivals (2005), que narra cómo en 1861 Lincoln se rodeó en su gabinete de sus rivales en la pugna por la nominación republicana.

La política de Lincoln está siendo una fuente de inspiración para el que será el 44° presidente de Estados Unidos, como lo muestra el fichaje de su ex rival Hillary Clinton como próxima secretaria de Estado, el mejor ejemplo de su propio “equipo de rivales”.

Lincoln dio el primer paso hacia la igualdad de derechos entre blancos y negros. Luego llegarían leyendas como Martin Luther King, el icono por la lucha de la comunidad negra y autor del famoso discurso “Yo tengo un sueño” que pronunció, el 28 de agosto de 1963, en el memorial Lincoln de Washington, desde donde criticó el racismo existente pese a haber pasado cien años de la abolición de la esclavitud.

Pero aunque King consiguiera arrancar derechos para la comunidad negra –que apenas en 1965 obtuvo el derecho a voto–, algunas asociaciones afroamericanas consideran que la discriminación aún existe en el presente, como demostró la catástrofe del huracán “Katrina”. Entonces, el gobierno de George W. Bush fue acusado de reaccionar tarde ante la crisis por ser una zona de marcada población negra y de bajos recursos.

Ahora, Obama, como símbolo del gran cambio para la comunidad negra, tiene una larga lista de peticiones para que la nueva era definida por Benjamin Todd Jealous sea una realidad.

Entre ellas, los afroamericanos le exigen que fomente la elección de más jueces afroamericanos y el ofrecer una mejor educación a los niños negros que contribuya a fomentar su autoestima, conocer su pasado africano y tener una visión más amplia de la historia estadounidense.

“Necesitamos enseñar la verdadera historia de nuestra nación –lo bueno, lo malo y lo feo– y resistir a llamar antipatriota a alguien que quiera remarcar o cambiar lo que no es bueno”, sentenció Faye Williams, presidenta del Congreso Nacional de las Mujeres Negras.

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