Limpieza del Riachuelo, en una etapa complicada

La Autoridad Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar), pasará de Medio Ambiente al Ministerio del Interior, con un significativo recorte de fondos.

La tarea de limpiar el Riachuelo iniciada hace casi 10 años, en base a una disposición judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, atraviesa por uno de sus peores momentos al haberse dispuesto un cambio de jurisdicción (pasará del ámbito de Medio Ambiente al Ministerio del Interior) con un recorte de fondos de, aproximadamente, 1.000 millones de pesos.

Si bien es conocido que los trabajos de saneamiento dispuesto para esta cuenca hídrica, una de las más contaminadas del mundo al contar con cientos de empresas que arrojan sus efluentes sin tratar a este cauce, no han avanzado en la medida de lo esperado, se cree que el cambio de jurisdicción con el recorte de fondos pueda tener un efecto todavía más contraproducente en relación al bajo ritmo de la obra.

Hasta este año Acumar ha estado manejando un presupuesto de 1.800 millones de pesos que le han permitido avanzar en forma moderada en la tarea de saneamiento, aunque muy lejos de las expectativas que se habían fijado los gobiernos nacional, provincial y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que intervienen en forma conjunta en esta objetivo. El achique del Gabinete nacional dispuesto en septiembre por el presidente Macri hizo que Acumar dejara de pertenecer a Medio Ambiente y pasara a la órbita del Ministerio del Interior con menos fondos, por lo que se prevé que para 2019 manejará tan solo 800 millones de pesos.

En medio de todo este proceso hay aspectos importantes a tener en cuenta, como por ejemplo el informe que revela graves problemas que vienen afrontando el organismo. Uno de ellos es el lastre que acarrea desde su creación, en 2006, lo que ha hecho que básicamente no haya podido cumplir con los objetivos encomendados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación que es la actual responsable de monitorear, junto a dos jueces federales, el tema ambiental de la cuenca.

También se ha llegado a la conclusión de que a pesar de la coincidencia política que existe, en los últimos años, entre los gobiernos nacional, provincial y de la CABA, no se han logrado grandes avances con una demora que es significativa y que demuestra un mal manejo de los recursos.

Las críticas también apuntan a que la Acumar, durante la actual gestión de gobierno incrementó el personal en un 50%, pasando de 500 empleados a 750. De la misma manera también fue creada una mayor cantidad de cargos jerárquicos y las contrataciones de especialistas pasaron de 11 a 200.

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