Sin límites para la educación en General Pico

Treinta alumnos de diferentes condiciones socioeconómicas completaron sus estudios en el Departamento de Educación No Formal (Denfo), un espacio que albergó desde jóvenes hasta adultos mayores.
La educación no tiene límites en General Pico. Treinta alumnos, comprendidos entre los veinte y setenta años, pudieron finalizar sus estudios secundarios gracias a la disciplina y las ansias de progreso. La semana pasada, los estudiantes del Departamento de Educación No Formal (Denfo) completaron sus tres años de educación académica y cerraron un capítulo en sus vidas. Tras el fin del cursado, los alumnos aguardan la llegada del sábado 24, día en que -mediante un acto oficial- recibirán sus diplomas en la Facultad de Ciencias Veterinarias de esta ciudad.

Rodrigo Pacheco es un miembro de la promoción 2009 que contó a este diario la experiencia de terminar el colegio secundario con personas de diferentes edades, condiciones económicas y familiares. "Las clases se iniciaron en 2006 y comenzamos aproximadamente 120 alumnos", afirmó el estudiante, y recordó que en 2008 hubo quince graduados en el establecimiento de calle 18.

El egresado detalló que asistían tres veces por semana a clases en el horario de 20 a 23 y que veían las mismas materias, separadas por módulos, que en un colegio secundario "normal".

"Teníamos un profesor por materia y en cada módulo había tres asignaturas", indicó.

Historia, matemáticas, inglés y filosofía fueron algunas de las materias que se dictaron, acompañadas por los debates y las puestas en común. "Muchas personas nunca habían manejado una computadora y por eso la informática era la tarea más complicada", puntualizó.

Debate social.

La experiencia de completar los estudios tiene aristas muy dispares. Por un lado, el deseo de cerrar una historia que por diversas razones no pudo completarse y, por otro, la necesidad de insertarse en un indiferente mercado laboral.

En la última promoción del Denfo, según relató el estudiante, asistieron desde adolescentes cuya intención radicaba en completar sus estudios para conseguir trabajo hasta adultos mayores, cuyas situaciones de vida los llevaron a refugiarse en el aprendizaje. "El grupo humano fue muy bueno debido al mutuo apoyo y compañerismo", afirmó el joven.

Sin embargo, no todo fue sencillo en la rutina de la educación no formal. "Algunos llegaban a las clases exigidos o agotados física y anímicamente", dijo el estudiante, que manifestó que en las clases compartían mateada o momentos de humor para compensar el estrés cotidiano.

Uno de los puntos que resaltó el graduado fue la constante investigación en temas de relevancia actual y social. Pacheco dijo que en las clases se ahondaba en temáticas como la despenalización del aborto, la inclusión social o la pena de muerte y debido a la diferencia de edad las reflexiones eran diversas, lo que generaba espacios de pensamientos intensos. "Uno de los mayores aprendizajes que me dejó la escuela fue el hecho de pensar por mí mismo y tratar los temas actuales de otra manera", cerró el flamante egresado. Ahora, junto a otros 29 compañeros podrá continuar su camino con un capítulo de su pasado concluido y un futuro lleno de promesas.

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