"Los límites a la exportación de trigo no bajaron el precio del pan"

Gran productor y molinero del cereal, el empresario dice que son las intervenciones a este mercado las que causaron que hoy, en plena cosecha, no haya compradores. Opina que la solución de fondo es elevar la producción, abriendo la exportación y bajando las retenciones
Gustavo Grobocopatel es una de las personas que más conoce de trigo en el país. Si hiciera medialunas o fideos, estaría en todos los eslabones de la cadena de este cereal. Por ahora, lo siembra, lo cosecha, lo almacena, lo muele y lo exporta, en grano y en harina. Como productor, es uno de los mayores del país, si no el mayor; como molino, entre cuarto y sexto.

Por eso es atendible su opinión sobre la actual crisis de este cereal, tema que anoche copó la primera asamblea anual de Federación Agraria y que hoy será eje de la primera reunión de 2010 de la Mesa de Enlace. Es que, mientras comienza la cosecha en la zona triguera fundamental, el sudeste bonaerense (que producirá de 3 a 4 millones de toneladas, casi el 60% de la producción del país), no hay compradores.

–¿Qué pasa con el trigo?

–Pasa que no hay mercado. A esta altura del año, la gente (los productores) está muy necesitada de liquidez y quiere vender todo el trigo, pero nadie compra. Los molinos necesitarán ese trigo en el año, pero no pueden comprarlo todo junto ahora. El mercado arbitra los precios entre los actores de una cadena de valor: hay quienes compran y venden porque necesitan y quienes lo hacen para especular, y eso hace que siempre haya quien compre y quien venda. Hoy, todos quieren vender y nadie quiere comprar. En otros momentos, es al revés. No funciona el mercado: de tan intervenido, está desactivado.

–¿Quiénes se perjudican más?

–Los principales perjudicados son los pequeños productores, porque la información no es simétrica. Desde un punto de vista más sistémico, la menor producción de trigo perjudica a los molineros, porque es más difícil conseguir materias primas en cantidad y calidad; a los exportadores, que no tienen qué exportar; a los proveedores de insumos y los transportistas, que trabajan menos, y a toda la sociedad, porque el pan no vale menos, y hay riesgos de que valga más.

–¿Qué opina de las últimas medidas del Gobierno (ver aparte)?

–Son de corto plazo y locales, no resuelven el problema general ni de largo plazo.

–¿Cómo se resuelve?

–La solución de fondo es hacer crecer la producción de trigo, y acá las políticas son dos: regularizar el funcionamiento del mercado y reducir las retenciones para la cosecha futura, cuya siembra se decide en dos o tres meses. En 2004, yo soñaba con la triguización de la Argentina, porque el trigo es fundamental en las rotaciones y no compite con la soja. Tenemos la suerte de tener de vecino a Brasil, uno de los mayores importadores del cereal. Todo este sueño se esfumó por la mala aplicación de políticas públicas. Tenemos que restablecer la confianza en la coordinación del Estado y los actores de la cadena para salir del problema.

–Y con el trigo que se está cosechando ¿qué se hace?

–La solución sería abrir la exportación del total del saldo exportable de una vez, dar los ROEs (permisos de exportación) a la mayor cantidad de actores y luego cerrar las exportaciones hasta el año que viene. Hasta ahora se fueron habilitando parcialmente ROEs, lo que determinó especulaciones permanentes en los agentes de la cadena.

–Pero se supone que el Gobierno interviene en favor del abastecimiento interno...

–Bueno, lo paradójico es que hoy el trigo acá se paga casi tan caro como en Francia. Acá el FAS teórico (el precio que surge de restar al valor de exportación FOB las retenciones y los fletes, que el Gobierno presiona que se pague a los productores) está cerca de u$s 165, y en Francia está unos u$s 180. O sea que las retenciones y limitaciones a las exportaciones no lograron bajar el precio de los consumidores. La seguridad alimentaria es una buena razón, pero lo que se hizo pone en riesgo esa seguridad y destruye el valor de la cadena y, más, el de los productores.

–¿Cuánto aumentaría el pan de liberarse el mercado?

–Ahí hay otro malentendido: el precio del trigo es el 15% o 18% del valor del pan. Si el trigo aumenta 100%, el pan aumenta 10%. Si el trigo aumenta 10%, aumenta 1,5% el pan, que debe ser el 5% de la canasta, además.

–¿Y por qué aumenta el pan?

–Por marketing, distribución, procesado y otros costos. Eso es lo que infla al pan, y esos costos se bajan con competencia: hay que hacer que haya muchas fábricas de pasta, panaderías, fábricas de medialunas...

–¿Más molinos también?

–No, hay 100 o 150 molinos, ya es mucha competencia y sobra la capacidad instalada.

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