Los límites de la decencia

Por Horacio Verbitsky

La nota del diario italiano L’Unità se publicó el sábado 14: el jefe de gobierno Silvio Berlusconi bromeaba sobre los desaparecidos argentinos, arrojados al mar desde aviones navales.

Aun para quienes estábamos acostumbrados a la prosa ligera del ex presidente Carlos Menem nos resultaba demasiado como para creerlo sin más. Sobre todo porque la nota de Marco Bucciantini encomillaba la frase sobre una invitación a bajar de los aviones pero no el sujeto al que Berlusconi se refería. ¿Pudo tratarse de una confusión del periodista, acaso el magnate de la televisión y el fútbol se refería a la deportación de extracomunitarios, que su gobierno practica y propone como política europea frente a la crisis global? Citado por la cancillería para comunicarle el disgusto del gobierno argentino, el embajador Stefano Ronca dijo que no estaba al tanto y que debía verificar los dichos del presidente del Consejo de Ministros. El video con la frase completa, pronunciada por Berlusconi durante la campaña electoral en Cerdeña, donde el candidato de Forza Italia Ugo Cappellacci venció al gobernador democrático Renato Soru, no deja lugar a dudas. La transcripción en castellano, con la sintaxis del propio Berlusconi, es la siguiente: “Sin ironía, sin la capacidad de sacar algo bueno de todo lo malo, no se llega a ningún lado. De verdad, yo nunca he insultado a nadie. No sólo al señor Soru, a nadie. Sólo me burlo un poco, dentro de los límites de la decencia. He recibido muchos insultos, pueden verlo en los diarios. Parece que para la izquierda es un deporte nacional el tiro al blanco sobre el presidente del Consejo de Ministros. No hacen otra cosa. Cada uno se acuerda de lo que le duele. Los señores de la izquierda han dicho cualquier cosa de mí. Que soy el Ogro de Arcore [el pueblito de Brianza, en Lombardía, donde Berlusconi tiene su casa principal], que soy como Hitler, que soy como Mussolini, que soy como aquel dictador argentino que mataba a sus opositores llevándolos en avión con una pelota, después abrían la portezuela, toma la pelota y dice: Hay un lindo día afuera, por qué no van a jugar un poco”. Cuando Berlusconi dice esta frase siniestra, se escuchan risas de su audiencia y el histrión agrega: “Hace reír, pero es dramático”. El video fue distribuido en Italia por la agencia virtual Qui News, cuyo director, Carmelo Sorbera, lo acompañó con pocas contundentes palabras sobre la vergüenza que le produce ser representado en el mundo “por el artífice de todo lo más vil que pueda imaginarse”. Invocando “la responsabilidad moral de formar parte de la Nación Italiana, pido disculpas a todos los argentinos y a todas las personas involucradas en la tragedia de los desaparecidos y de los años oscuros de la dictadura”. Quien aún tenga dudas sobre tamaña vileza puede ver y oír a Berlusconi, en http://www.quinews.it/2009/02/18/berlusconiironizzasuivolidellamorte/

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