Al límite: la Argentina, ante la urgencia de reencontrar el rumbo

Al límite: la Argentina, ante la urgencia de reencontrar el rumbo
Por varios motivos, el seleccionado disputará hoy, a las 20, en Paraguay, un partido trascendente; debe disipar las dudas que acechan la clasificación al Mundial y el rendimiento futbolístico; Maradona, que hará cuatro cambios, pone en juego su capacidad para provocar una reacción.
Hay que forzar mucho la memoria para recordar otro momento en el que Asunción haya recibido a un seleccionado argentino encerrado en una coyuntura tan apremiante. Es verdad que nada de lo que ocurra esta noche aquí significará una palabra definitiva en la cuestión de fondo, el camino hacia el Mundial, pero la suma de circunstancias que vive hoy el equipo de Diego Maradona habla de una situación límite. El túnel de 90 minutos que atravesará desde las 19 de aquí (las 20 de nuestro país), en el estadio Defensores del Chaco, devolverá un escenario necesariamente diferente, para bien o para mal. Hoy, la Argentina mastica con estupor y preocupación algo que un exceso de suficiencia, o de confianza en su potencial, no dejó entrar en sus primeros cálculos: la posibilidad de quedar fuera de Sudáfrica 2010. Tiene que agotar todos sus recursos para reencaminarse.

Todo eso estará a prueba ante un rival que no es justamente de los más blandos. Paraguay afila los colmillos detrás de un doble reto: conseguir el boleto al Mundial -lo hará automáticamente si hoy gana- y hundir más a un rival ilustre. Hoy, este equipo de Gerardo Martino está lejos de aquella llamativa efectividad del comienzo de las eliminatorias y se alimenta de las reservas que guardó en ese tramo. Aun cuando tocaba su techo de productividad -en octubre del año pasado, tras ganarle aquí a Perú, le sacaba seis puntos de ventaja a su escolta- su eficiencia era muy superior a su real dimensión como equipo. Lo cual no resta nada de su condición de adversario rocoso y difícil, más cuando juega en casa.

Pero, como casi siempre, gran parte de la historia estará en manos de lo que ofrezca la Argentina, que jugará necesitada en varios planos:

* La clasificación. Todo lo que haga el seleccionado de aquí en más será bajo la amenaza cierta de que más resbalones lo pueden empujar a la impensada frustración de no ir a Sudáfrica. Hoy dispone de la cuarta plaza, acechada principalmente por Ecuador y Colombia. La agenda programada por la Conmebol hará que salga a la cancha informado de la suerte de esos dos competidores ante Bolivia y Uruguay, respectivamente. Según se echen esas cartas, podrá moverse con algo de alivio o entre más presiones. En este aspecto, la Argentina sigue dependiendo de sí misma, pero la sola realidad de que hoy mira con inquietud el destino ajeno habla de sus muchos problemas.

* El ánimo para lo que queda. Aspecto en el cual tendrá peso principal el resultado de esta noche, pero también la producción del equipo. Antes del clásico con Brasil se miraba el partido con Perú -el próximo, tras el de esta noche- como una pichincha para sumar puntos, pero si las cosas no funcionan hoy, las inseguridades podrían multiplicarse hasta volver complejísimo el compromiso más accesible. Si aquí la cosecha es positiva, el impulso anímico será un capital muy útil.

* La imagen del equipo. El resquebrajamiento progresivo de la selección, en lo estrictamente futbolístico, pide un golpe de timón urgente. La Argentina de Maradona está funcionando mejor en amistosos que en el terreno de los puntos. Un raro capricho que seguramente está vinculado con la convicción interior del equipo. Por supuesto que no ayuda mucho la inestabilidad de su formación, que a veces parece hecha más a impulsos del técnico que a razones firmes. Hoy, por ejemplo, se esperan cambios en todas las líneas respecto de la derrota con Brasil: el arquero Romero por Andújar, Papa por Otamendi -con Heinze como segundo central-, Gago por Maxi Rodríguez -Verón se corre a la derecha- y Agüero por Tevez.

* La de Maradona como conductor. Superado el deslumbramiento inicial por su estatura histórica y simbólica, Diego se convirtió en un DT de carne y hueso y sujeto a las generales de la ley en su cargo. Su figura al frente del plantel irá de la mano con la suerte que corra la Argentina, no solamente en lo vinculado con un resultado sino con lo que ofrezca como expresión de equipo, que no terminó de elegir una línea de juego estable ni un número razonable de intérpretes fijos.

* La armonía interna. A caballo de las últimas flojas actuaciones se filtraron las disconformidades y fastidios que suelen aparecer en las crisis. Hay tiempo para reencauzar la situación, pero el tiempo, justamente, no es ahora lo que sobra.

* Una situación nueva en los últimos 11 años

Con el actual fixture para las eliminatorias (desde Francia 98), la Argentina llegó a Asunción con la tranquilidad de haber conseguido antes la clasificación, cosa que hoy no puede disfrutar.

Urgentes ajustes defensivos

La selección necesita con urgencia ajustar su coordinación defensiva, especialmente la cobertura en las jugadas de pelota detenida. Justo ante Paraguay, históricamente fuerte en los centros aéreos.

La iniciativa del juego

A la selección le cuesta hacerse cargo de los partidos y buscar una ofensiva permanente. Si Paraguay no es demasiado conservador, el equipo de Diego Maradona podría encontrar una ventaja.

Una prueba delicada

Para el equipo será una prueba de su resistencia nerviosa y su respuesta ante una circunstancia delicada. Será otra ocasión para que aparezca el mejor Lio Messi, algo que sólo disfruta Barcelona.

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