Limitan la venta de dólares en la city por el recalentamiento de la demanda

En el mercado dicen que aún no hay escasez generalizada de billetes. Pero algunos bancos y agencias de cambio ya se cubren y regulan la venta de dólares por cupos. En promedio, los individuos se están llevando unos u$s 10 millones por día, equivalente a ventas de una semana en épocas normales
Pasa en algunas casas de cambio y bancos del microcentro. Victoria tenía ayer la intención de cambiar más de $ 3.000 para sus vacaciones en una reconocida agencia situada sobre la ajetreada calle Sarmiento. Con asombro y algo de bronca se encontró que en la entidad sólo aceptaron venderle unos u$s 500 justificando “normativas internas” del día. El caso de Victoria no es inusual por estos tiempos. Varias agencias y algunas entidades financieras están regulando la venta de dólares debido a la pujante demanda que se desató en el último mes.

En un contexto donde el peso se ha depreciado contra el dólar más de 5% en el año –niveles significativos para el tipo de cambio en la Argentina, aunque claro no tanto comparado con la depreciación de otras monedas vecinas–, en la city varias entidades recurren a la venta de divisas por cupos: otorgan sólo u$s 1.000 o incluso u$s 500 por persona. La razón es preventiva ya que aseguran que aún el suministro de dólares es normal. “Hay días que faltan más billetes porque hay mucha demanda, pero todavía la escasez no es un síntoma generalizado”, comentaron desde un banco público. “Acá trabajamos todos los días con distintos límites circunstanciales de acuerdo a la demanda que tengamos”, reconocieron en una casa de cambio del centro porteño.

Con todo, lo cierto es que en el mercado cambiario existen varias regulaciones para la compraventa de dólares. Hay límites con el objetivo de monitorear el lavado de dinero, por caso. Así, por mes cualquier persona física o jurídica está habilitada a comprar hasta u$s 2 millones y por día también existe un límite de u$s 10.000 para prevenirlo. No obstante, más allá de las regulaciones habituales y oficiales, están estas otras restricciones propias de cada entidad en épocas más movidas. En un banco de primera línea advirtieron que “muchas veces se vende un poco menos de lo que quiere el cliente. Estamos teniendo una demanda elevada: por día entregamos cerca de u$s 15 millones a individuos y el promedio en el sistema debe ser de u$s 10 millones diarios, el equivalente a lo que se vendía en una semana en momentos de mayor tranquilidad”. Como consecuencia de ese nivel de demanda y, según afirman en algunas agencias, debido a algunos llamados oficiales para que no suban mucho el precio de las pizarras, es que nadie quiere regalar sus dólares. No obstante, restringir por cupos la venta de divisas tiene su contracara. El inconveniente es que no sólo impulsa el mercado paralelo o en negro, sino también la aparición de los denominados “coleros”, personas contratadas por inversores para comprar dólares en el mercado formal y venderlos en el informal para hacer negocios con el amplio diferencial entre ambos precios.

Así y todo, la realidad es que estos movimientos son naturales cuando hay poca oferta de divisas en la plaza. Aunque en la city reconocen que el Banco Central (BCRA) provee normalmente de dólares al mercado y que también la importación de billetes es fluida, la oferta no alcanza para la actual demanda. La exportación, por caso, vende lo mínimo indispensable. Pero con la reanudación de roces entre el sector agrario y el Gobierno, el grueso de liquidación que esperaba el mercado para fin de mes podría llegar a dilatarse.

Comentá la nota