Lifschitz ratificó su apuesta para ir por la Gobernación

"Por supuesto", asiente el intendente Miguel Lifschitz cuando se lo interroga sobre su interés en continuar anotado en la grilla de los favoritos a pelear la Gobernación en 2011.
A meses de cumplir la mitad de su segundo —y último— mandato en el Palacio de los Leones, argumenta: "Ese año habrá tareas y responsabilidades muy importantes para todos los dirigentes del socialismo, y seguramente me tocará desempeñar alguna de ellas".

Ya a fines de 2008 Lifschitz había instalado la posibilidad de ser candidato al cargo más alto de la provincia, hoy en manos de Hermes Binner, aunque de inmediato bajó el tono.

Además de las "ganas" de ser gobernador, por esos días llegó a aventurar con ministerios o diputaciones. "Formo parte de un proyecto", justificó.

La segunda vez que Lifschitz exteriorizó sus deseos de ocupar el sillón del brigadier Estanislao López activó los sensores de un partido experto en el arte de blindar internas.

Expectante. Visto desde el despacho del intendente, las elecciones del 28 de junio pasado, con un Rubén Giustiniani (jefe máximo del PS) sin haber podido derrotar a Carlos Reutemann en las urnas, no serían del todo negativas: un competidor en la carrera a la Casa Gris terminó en los boxes.

"El 2011 será un gran desafío", razona ahora Lifschitz ante La Capital. Y, si bien los hombres de la rosa roja pondrán en juego Rosario y la continuidad en la provincia (no hay reelección), el intendente también habla de "dar el salto a escala nacional y desarrollar el partido en la Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos".

Oteando por una de las ventanas del primer piso de Buenos Aires 711, puntualiza: "Habrá tareas y responsabilidades muy importantes para todos los socialistas, y seguramente me tocará desempeñar alguna. Obviamente, una de ellas es la de gobernador".

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