Lifschitz: "Sin aumentar el boleto es difícil revertir el déficit de los colectivos"

"Estamos complicados en ese punto", se sincera el intendente Miguel Lifschitz frente al cada vez más complejo desafío de acotar el déficit del servicio de ómnibus en Rosario sin meter mano en el boleto. Pese a los indicadores negativos, el diagnóstico muta al optimismo con la llegada de la nueva asignación universal por hijo, iniciativa de la Casa Rosada que, según el jefe del Palacio de los Leones, tendrá un "gran impacto" social.
Pareciendo haber descifrado el reciente mensaje de las urnas, que reflejó un ajustado triunfo del oficialismo, Lifschitz también prometió ante La Capital "más presencia en los barrios" en los dos años de mandato restantes.

   —A menos de un mes del recambio, la oposición sigue reclamando la jefatura del Concejo Municipal en función de la futura paridad de fuerzas. ¿Reafirma que el cargo le corresponde a la primera minoría?

   —Sí, en este caso al Frente Progresista. Es una tradición y también lo exige el kirchnerismo en la Cámara de Diputados nacional. Siempre la primera minoría tuvo la titularidad del cuerpo, aunque es un tema que no me preocupa en absoluto. Se puede gobernar sin dificultades con cualquier situación. Lo hicimos durante muchos años con bloques minoritarios y presidentes de otros partidos. No es un tema determinante.

   —¿Miguel Zamarini debe seguir al frente del Palacio Vasallo?

   —Creo que es una buena alternativa.

   —Ya en frío, ¿varió su lectura de la última elección, en la que el oficialismo se impuso pero en forma más ajustada?

   —Cada elección tiene su particularidad. En 20 años tuvimos comicios cómodos, como en 2007, los más holgados, y otros parejos y difíciles. Recuerdo cuando fui electo por primera vez, en una instancia muy reñida, por 5 mil votos. O los comicios de 2001, con Mónica Fein de candidata a concejala, en los que perdimos con ley de lemas. Además, depende de nuestra oferta y las de los restantes partidos. Estoy conforme con el resultado porque fueron elecciones muy cruzadas por temas nacionales, como la ley de medios y la inseguridad. También la oposición planteó un escenario duro, con candidatos probados y un PJ unificado detrás de Héctor Cavallero.

   —Una consecuencia directa fueron los cambios en el gabinete.

   —Son ajustes en la base de un equipo que me acompaña desde hace tiempo. En los próximos dos años habrá más presencia en los barrios y tendrán un rol muy importante la Secretaría General y los distritos, profundizando el trabajo en Salud Pública, a través de los centros de atención primaria, y reformulando la estructura política y social en función de la asignación por hijo.

   —El desembarco de un allegado al gobernador Hermes Binner en Salud Pública fue analizado como un refuerzo poselectoral.

   —El equipo sanitario siempre fue uno solo, más allá de que hoy se divida en provincia y municipio. Es el mismo que Binner formó en su momento y que ahora apuesta a consolidar un sistema conjunto para Rosario y la región.

   —¿Es posible revertir el déficit del transporte sin tocar el precio del boleto?

   —Estamos complicados en ese punto. En el último año subieron los costos, fundamentalmente por los salarios de los choferes, y la crisis hizo caer un 10 por ciento la cantidad de pasajeros respecto de 2008. Seguimos peleando una equiparación de los subsidios para achicar la brecha. El martes pasado estuve con el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, quien aseguró que en 60 días, como máximo, habría una solución. Pero bueno... Eso mismo dijo cuatro meses atrás.

   —Los taxistas, una vez que asuman los concejales electos, irán por otro aumento.

   —No es serio que en un mes estemos discutiendo una nueva tarifa. Con la reciente recomposición, y de no surgir nada extraordinario, tendría que pasar un período importante sin actualizaciones.

   —La crispación social marca el pulso del fin de año. ¿Será un 2010 agitado?

   —Dependerá mucho del gobierno nacional, algunas de cuyas actitudes ayudaron a esta crispación. Hay condiciones favorables, sobre todo sociales. La asignación por hijo tendrá un gran impacto. Es una decisión muy acertada que inyectará recursos en la economía doméstica. No veo un escenario complicado. La incógnita es si alentarán el consenso con los empresarios, los sindicatos y la oposición o, por el contrario, continuará la tensión. l

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