Lifschitz aseguró que "el domingo festeja Binner o festeja Kirchner"

"El domingo o festeja Binner o festeja Kirchner". La frase no quedó grabada, pero es la última con la que el intendente Miguel Lifschitz despide a LaCapital de su despacho del Palacio de Los Leones.
La sentencia, de siete palabras, resume gran parte del reportaje y encaja en la búsqueda frenética del socialismo de separarse de cualquier ligazón con el gobierno nacional. La votación de la ley de medios en Diputados, que contó con el voto favorable de los legisladores socialistas, resultó inoportuna —nada menos que a 10 días de la elección de concejales en las ciudades santafesinas— y embretó más de la cuenta al elenco que gobierna la provincia y la ciudad principal. Aquí en Rosario Clara García compite con Héctor Cavallero mientras tercia Jorge Boasso.

—¿Se les complicó la elección, intendente?

—Es una elección de medio término de concejales sólo, un escenario que da para mayor diversidad de opciones y donde el voto no se polariza tanto como en las elecciones ejecutivas. Pero bueno, tenemos buenas expectativas. Creo que más allá de los temas de la ciudad acá se están discutiendo proyectos políticos; vivimos un escenario nacional donde el gobierno está mostrando su agotamiento como propuesta política. La propuesta del kirchnerismo más allá de algún triunfo pasajero tiene sellada su continuidad en 2011 y me parece que el gran debate es por dónde pasan las opciones, cuáles son las alternativas a ese proyecto. Hago este encuadre porque tiene que ver con la discusión en Rosario, donde también se están discutiendo modelos. Creo que en las fuerzas en pugna, las que tienen más chance de alzarse con un triunfo, están estos dos modelos: el de (Néstor) Kirchner que representa la lista encabezada por Cavallero y promovida y patrocinada en su momento por (el diputado) Agustín Rossi, más allá de que luego la interna integró a otros sectores del peronismo, y por otro lado un proyecto alternativo que es el nuestro, de coalición, en sintonía con lo que es el Acuerdo Cívico a nivel nacional, con la Unión Cívica Radical, el ARI y otros partidos más pequeños.

—¿No cree que este acuerdo puede peligrar luego del voto socialista a favor de la ley de medios?

—Creo que no, porque obviamente cada partido tiene su identidad y puede tener estrategias legislativas distintas. Nosotros tenemos coincidencias con el radicalismo, en primer lugar en la necesidad que había de reformar la ley y tener una nueva ley de medios que sea superadora a la de la dictadura. Y coincidíamos en la mayoría de las observaciones que se formularon al proyecto original del gobierno. Creo que tal vez hubo distintos criterios legislativos en cuanto a permanecer en el recinto y pelear por los cambios posibles; creemos que nuestra responsabilidad era quedarnos y pelear por los cambios y uno de ellos, muy importante, que se logró fue que las telefónicas no participen del negocio de la radiodifusión. Ahora viene la discusión en el Senado, donde vamos a trabajar en conjunto con el bloque que preside Ernesto Sanz procurando dos cambios fundamentales. Uno, prorrogar el tiempo de vigencia o aplicación de la ley por lo menos tres años, para no forzar a las empresas a desprenderse de los activos de una manera abrupta y dar la posibilidad de que se implemente durante otro gobierno. Y el otro cambio que entendemos fundamental tiene que ver con el órgano de aplicación, que debe ser plural, federal e imparcial. No vamos a votar a libro cerrado lo que salió de Diputados y trataremos de que salga la mejor ley posible.

—Con relación al domingo: el socialismo vino ganando en la ciudad con cerca del 50 por ciento. Que Jorge Boasso se haya apartado con un sector del radicalismo y coma parte del electorado, ¿también los complicó?

—Sí, obviamente que saca algunos votos. Decía antes, una elección de concejales se abre más y la gente se siente más liberada. Obviamente, hay un sector de una derecha conservadora que hoy no tiene una expresión política en Rosario como sí existe en otras provincias y que de alguna manera se canaliza a través del voto a Boasso, parece que se concentra fundamentalmente allí. Probablemente una parte de esos votos en otras circunstancias hubiesen sido votos del Frente Progresista pero, bueno, son las reglas de juego de la democracia.

—¿Su candidatura a gobernador depende de los resultados del domingo?

—No. Mi candidatura a gobernador depende fundamentalmente de la tarea que podamos desarrollar en los próximos dos años, aunque lógicamente una elección triunfadora ayuda y acompaña, mientras que otra más peleada puede quitar perspectivas para cualquier otra cosa. Pero la democracia siempre da revanchas y creo que uno tiene que estar preparado para las victorias y para las derrotas. Mi compromiso no es con ninguna alternativa de futuro, mi compromiso es con la ciudad, fui electo por cuatro años, por un segundo período, aunque sí me siento parte de un proyecto político colectivo. Seguramente la discusión de las candidaturas para intendente de Rosario, de Santa Fe y para gobernador va a venir mucho después y seguramente van a ser fruto de un largo debate.

—Ahora bien, las especulaciones indican que si gana de manera aplastante la lista oficialista del intendente Mario Barletta en Santa Fe, radical, supongamos por 10 o 15 puntos, y la de Clara García se impone muy ajustadamente en Rosario, Barletta se va a animar a plantearle una interna a Lifschitz para gobernador.

—Creo que es importante que el Frente Progresista tenga referentes de peso en el sur y en el norte de la provincia de Santa Fe. Creo que este es un gran capital político para el frente que marcaría su consolidación; no es fácil para ningún partido tener referentes de peso en Santa Fe y en Rosario al mismo tiempo. Le ha sido difícil al justicialismo y a nosotros, con lo cual veo muy positivo que podamos consolidarnos como proyecto en la ciudad de Santa Fe y que sostengamos nuestra fuerza en Rosario. Creo que acá el Frente Progresista está sólido, tenemos por delante dos años con muchos proyectos, obras en marcha y creo que el resultado electoral nos va a acompañar el domingo y nos va a permitir relanzar nuestra gestión para terminar exitosamente dentro de dos años.

—Dijo que el kirchnerismo es un proceso agotado para 2011. ¿No cree en una candidatura presidencial de Néstor Kirchner con alguna posibilidad de éxito?

—Puede ser que lo intente, no lo descarto y menos viniendo de él, pero creo que la sociedad ha dado vuelta la página respecto de esa experiencia. Me parece que más allá de que la economía pueda mejorar, la experiencia política de confrontación, crispación, autoritarismo, cerrazón, este estilo que lleva al país al borde del abismo y donde sólo caben los amigos y los enemigos, es un estilo que ha cansado a la mayoría. Me parece que eso no tiene retorno salvo que el gobierno encontrara alguna manera de relanzar su proyecto político, pero no lo veo. Uno tiene la sensación de que se vuelve siempre a lo mismo. Quizá la última oportunidad la tuvieron luego del 28 de junio cuando convocaron al diálogo político y social. Pero no.

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