Los que lidian mejor con la crisis

Por Rosendo Fraga

DIRECTOR CENTRO DE ESTUDIOS UNION PARA LA NUEVA MAYORIA

La tormenta económica se globalizó, pero las grandes potencias emergentes, con sistemas políticos diferentes entre ellas, están mostrando mayor capacidad de enfrentar las consecuencias que los gobiernos de los países más desarrollados.

Se discute en el mundo si lo peor de la recesión mundial ya ha pasado o si los indicadores positivos que han estado moviendo favorablemente los mercados son lo que se llama un falso positivo, como sucedió varias veces durante la crisis de los años treinta, cuando erróneamente se creyó haberla superado.

Paralelamente, la situación política en el mundo desarrollado, representado por los países del G7 - que en conjunto reúnen el 60% del PBI mundial- muestra dificultades para articular un liderazgo eficaz para enfrentar el desafío que implica la primera crisis global del siglo XXI.

En los Estados Unidos, Obama es un gran éxito de imagen y comunicación, habiendo logrado durante sus primeros cuatro meses de gestión un consenso muy alto, tanto dentro como fuera de su país. Pero queda por verificar en qué medida logra transformarlo en un éxito en el campo de la acción.

En Japón, que es la segunda economía del mundo, el oficialismo vive una crisis política constante. El partido que gobierna el país desde que terminó la Segunda Guerra Mundial se ha debilitado. En los últimos cinco años tres primeros ministros se han sucedido en el cargo, sufriendo el país la peor crisis que se registre, ya que estuvo al margen de la sufrida por el mundo en los años treinta.

En Europa, Alemania enfrenta elecciones en los próximos meses, siendo probable que el oficialismo de Ángela Merkel sea primera minoría, pero sin quedar claro si deberá formar gobierno de coalición con los socialdemócratas o los liberales.

En el Reino Unido, Brown es el primer ministro laborista con menor aprobación desde que hay encuestas y en Francia Sarkozy tiene 63% de desaprobación, aunque la crisis del socialismo no impediría que gane las próximas elecciones locales.

En Italia, Berlusconi tiene en cambio una popularidad que supera el 60%, pese a los escándalos públicos y privados que lo afectan.

En Canadá al gobierno conservador -que es primera minoría- no le ha resultado fácil formar la coalición de gobierno.

Surge así que el liderazgo político de las siete economías más desarrolladas no está en el mejor momento para lidiar con las consecuencias de la crisis global, dentro y fuera de sus fronteras.

A su vez, los cuatro países llamados BRIC por sus siglas (Basil, Rusia, India y China), que en conjunto reúnen 20% del PBI mundial, muestran mayor capacidad política para lidiar con las consecuencias de la crisis global.

En China, que en los últimos meses sufre deflación como los Estados Unidos, la crisis ha provocado 20 millones de despidos. En este país no hay sondeos ni elecciones y el sistema político autoritario no ha enfrentado mayores dificultades por ello.

La India acaba de terminar el proceso electoral más grande en la historia de la humanidad. Han votado 780 millones de personas sin hechos de violencia significativos, pese a las complejidades étnicas y religiosas del país y el oficialismo obtuvo una contundente victoria, que al confirmarse hizo subir 17% la bolsa en un solo día.

En el caso de Rusia, la tasa de desempleo ha dejado de difundirse por disposición gubernamental y la industria ha caído 17% en abril. Pero el oficialismo, liderado por el primer ministro Vladimir Putin, viene de ganar recientemente las elecciones locales con una mayoría abrumadora.

Por último en Brasil, pese a que en el primer trimestre la industria cayó 15% y el desempleo inevitablemente aumentó, Lula mantiene un nivel de aprobación que de acuerdo a los diversos sondeos está entre el 64 y el 71%. No sólo es el más alto en la historia del Brasil y el presidente latinoamericano con mayor aprobación en su país, sino que es quien tiene el mayor consenso del mundo.

La situación política de los BRIC para manejar las consecuencias de la crisis global es así políticamente más sólida que la del G7. Cabe señalar que estos once países en conjunto reúnen el 80% del PBI mundial, quedando el quinto para los restantes doscientos. La crisis económica se globalizó y sus efectos llegaron a todo el mundo, pero las grandes potencias emergentes, con sistemas políticos diferentes entre ellas, están mostrando mayor capacidad de lidiar con las consecuencias de la crisis que los gobiernos de los países desarrollados.

Comentá la nota