Los líderes progresistas analizan la crisis en Chile

Jefes de Estado y expertos hacen pronósticos y esperan la Cumbre del G-20.
A sólo cinco días de la crucial reunión del G-20, y en medio de los devastadores efectos de la crisis mundial, el vicepresidente de la principal economía del mundo, Joseph Biden; el presidente de la primera economía latinoamericana, Luiz Inácio Lula da Silva, el primer ministro británico Gordon Brown, el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; el primer ministro de Noruega, Jan Stoltenberg; el presidente de Uruguay, Tabaré Vásquez; y las presidentas de Argentina y Chile, Cristina Fernández y Michelle Bachelet; además de destacados líderes políticos e intelectuales del centroizquierda mundial, iniciaron ayer desde el sur, en Viña del Mar, un intento de aunar fuerzas y criterios bajo sello progresista para impulsar la reestructuración del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, entre otros puntos prioritarios de la agenda mundial.

Bajo el ambicioso título "Respuesta a una crisis global: Hacia un futuro progresista", la cumbre es la primera de seis que reúne al centroizquierda mundial que se hace en América latina. Cobró relevancia por lo que se podría articular en estas 48 horas, en la antesala de la reunión del G-20, entre Biden, Brown -quien presidirá el 2 de abril la reunión de la G-20 en Londres- y otros cinco jefes de Estado que también participarán en la cita de las principales economías de los países en desarrollo y las emergentes y en la que se decidirán soluciones de fondo a la peor crisis mundial de las últimas décadas.

La articulación del progresismo aparece urgente ante las señales de rechazo a las medidas radicales que muchos actores demandan a partir de la crisis.

Quien despertó los mayores elogios entre los consultados por Clarín, fue el profesor de políticas públicas de la Universidad de California Robert Reich, ex ministro del Trabajo de Bill Clinton y autor del libro Supercapitalism, con un análisis muy de fondo de la características que tiene esta crisis no sólo desde el punto de vista económico-financiero, sino también productivo y de sus efectos en la cesantía. Reich terminó dibujando las potencialidades que surgen si se toman las medidas oportunas y si el gobierno de Obama juega el rol decisivo al impulsarlas.

Por la tarde, el debate continuó en cuatro paneles: cambio climático en época de recesión global (moderado por el senador italiano Francesco Rutelli); protección social y mercados laborales en la era global; rol del estado en el desarrollo económico (moderado por Donald Kaberuka, presidente del Banco Africano del Desarrollo); y ciencia e innovación para un crecimiento sustentable.

La clausura marcó el primer encuentro de los mandatarios a la que siguió una cena oficial en el palacio presidencial en Cerro Castillo encabezada por Michelle Bachelet.

Al anochecer, el senador socialista de Chile, Ricardo Núñez, presidente del Instituto Igualdad, organizador del seminario, afirmó: "Que esta reunión se realice a cinco días del G-20 en Londres habla de la necesidad de que las fuerzas progresistas elaboren criterios comunes para enfrentar esta crisis que ya no es sólo económica y financiera, también nos abre la posibilidad de diseñar una humanidad diferente. Parece muy utópico, pero hoy se ha planteado aquí con mucha fuerza que con una medida basta: la decisión del cambio definitivo del FMI y el Banco Mundial, dos organismos fracasados. Eso sería el inicio de un proceso de solución a la crisis".

Como prueba del conflicto social que se viene y la resistencia a los cambios, en la prensa chilena de ayer apareció José Piñera, el autor del cuestionado modelo de seguridad social privada (AFP) que se impuso en América Latina y otros países de Europa, afirmando: "Me voy a morir y el sistema de AFP seguirá intacto". Y en Santiago, la noche anunciaba otro estallido social con ocasión del "Día del Joven Combatiente".

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