El liderazgo regional de Tucumán no es contundente

En los últimos años, los indicadores sociales y económicos dan cuenta de que la provincia disputa su posición de preeminencia con Salta. Expertos economistas consultados por LA GACETA coinciden en mostrarse cautos a la hora de afirmar que Tucumán sigue cumpliendo la función de cabeza del NOA que alguna vez supo desempeñar.
El liderazgo regional de Tucumán no es contundente ni, mucho menos, indiscutible. Desde los orígenes mismos de la nación, este territorio ocupó un lugar de suma importancia. No fue casualidad que la independencia viera la luz en Tucumán. Por aquellos tiempos, este terruño ocupaba un punto neurálgico, a mitad de camino entre los virreinatos del Río de La Plata y del Perú. Su ubicación estratégica le permitió cobrar una importancia que se mantuvo a medida que pasaban los años. Un repaso fugaz por la historia del país mostrará a la provincia como protagonista en no pocas ocasiones y encontrará actores fundamentales en el quehacer político, como son los casos de Juan Bautista Alberdi o de los ex presidentes Julio Argentino Roca y Nicolás Avellaneda.

Tiempo atrás, la distancia que Tucumán llevaba a las otras provincias de la región fue acortándose. De hecho, en algunos items el rezago significó lisa y llanamente ceder la vanguardia que se ostentaba. Verbigracia, el turismo.

“Industria sin chimeneas”

Acaso la persona mejor calificada para hacer un parangón entre el desarrollo turístico de Salta y el de Tucumán sea el actual presidente del Ente Tucumán Turismo, Bernardo Racedo Aragón. El funcionario tucumano se desempeñó en la Secretaría de Turismo de Salta (hoy, Ministerio) durante siete años, hasta este año, que fue convocado para comandar los destinos del Ente autárquico provincial.

“En los 70 llegaba a Tucumán el tren Estrella del Norte, que traía una gran cantidad de pasajeros que, desde aquí, se distribuían al norte. Tucumán, entonces, tenía un gran desarrollo hotelero, que tuvo su apogeo hacia esa década”, explicó, en referencia al tiempo en que nuestra provincia mostraba un liderazgo en ese terreno. “En 1995 comenzó un crecimiento de transporte terrestre. Desapareció el tren, aumentó el uso del colectivo, y se incrementó la cantidad de pasajeros por avión. Además, Salta tuvo la política de tomar al turismo como actividad de desarrollo”, afirmó para mostrar por qué la vecina provincia tomó la vanguardia en “la industria sin chimeneas”.

Destacados economistas consultados por LA GACETA se muestran cautos a la hora de nominar una provincia como cabeza del NOA. En cambio, advierten que los tiempos en que Tucumán lo era de manera indiscutida ya no son los de hoy. Asimismo, observan que ciertos indicadores negativos pueden funcionar como un contrapeso que neutralice los aspectos positivos.

Desde que asumió su primera gestión (2003-2007), el gobernador, José Alperovich, se propuso posicionar a Tucumán como una de las mejores provincias del país. Además, en no pocas oportunidades, se manifestó el fantasma de la comparación con “La Linda”. La elección de Tucumán como la sede de la XXXV Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur fue recibida como un espaldarazo del Gobierno nacional que inclinaba el fiel de la balanza del liderazgo regional hacia nuestra provincia.

Políticas de Estado

Ocupar el sitio de cabecera de una región debe ser un desvelo para los gobernantes, pues cuanto mejor posicionada esté una provincia, mayores perspectivas de progreso tendrá, lo que redundará en beneficio del ciudadano.

Los especialistas también advierten, en sus opiniones, sobre la necesidad de que el Estado ejecute una serie de políticas que apunten a preservar el lugar como cabeza del NOA o -en caso de que se lo haya resignado- a recuperarlo.

La intervención del Estado, ya sea en la explotación pública de las áreas productivas de un territorio como en la promoción de las iniciativas privadas -con reglas claras pautadas de antemano- es condición sine qua non para que una provincia alcance un nivel de desarrollo que la posicione en el máximo escalón del podio regional, con el consiguiente derrame de beneficios hacia sus habitantes.

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