"Lidera un gobierno gris", dicen

"Sin modelo de provincia". "Gris en los términos que ejerce el poder". "Interesado sólo en mantener un modelo de supervivencia que le permita pagar los sueldos para que la elite gobernante mantenga el poder."
Estas apreciaciones forman parte del diagnóstico que sobre la administración Saiz está elaborando vía distintos documentos a los que accedió este medio, el sector orgánico del partido, núcleo duro que resistió la peronización de la fuerza.

Las que siguen son algunas de las reflexiones y conclusiones contenidas en esos papeles, que sin tener hasta edición carácter público, conoció "Río Negro" durante el fin de semana pasado.

Entre otros conceptos, en esos papeles se señala:

* El radicalismo rionegrino ha perdido toda vinculación con anclajes ideológicos que comporten una exigencia moral, ética para la acción política.

* Esta "voluntaria carencia ha devenido" -se sostiene-, en el fundamento que encuentra la "elite" en el poder para aliarse con Carlos Menem o con Néstor Kirchner, "sin el más mínimo rubor por las contradicciones y desnaturalización que esas decisiones conllevan sostener un ideario político sano y un ejercicio del poder cristalino".

* Los orgánicos entienden que este tipo de gestión no es neutro ni consecuencia de "razones superiores" que hagan a la gobernabilidad de la provincia. "No se trata de decisiones relacionadas con un fin superior, que haga al conjunto de los rionegrinos, sino de alianzas posibles porque sirvan para que la elite que maneja el gobierno de la provincia, se mantenga en el poder. Extrañamente, varios reconocidos miembros de esa elite se jactan de los acuerdos construidos con un único fin: mantener el poder en la provincia".

* "Por todo esto, los orgánicos -dice uno de los documentos a los que accedió este medio-, no tenemos ningún "afecto societatis" con el gobierno que lidera Miguel Saiz, en el que reconocemos una cultura del accionar político que nada tiene que ver con el radicalismo".

- Ya no caben dudas de que a partir de esa carencia de cuestiones en común tenemos que abrir nuevas estrategias de poder para enfrentar la desvirtuación del radicalismo rionegrino -dijo ayer a este diario Juan Pablo Álvarez Guerrero, uno de los timoneros de los orgánicos.

En tren de definir del esquema de poder liderado por Saiz, los orgánicos señalan que está caracterizado por la ausencia de un "modelo de provincia", es "gris en los términos de ejercer el poder" e interesado en "mantener un modelo de supervivencia que le permita pagar los sueldos para que la elite gobernante se mantenga en el poder".

En otros de los documentos que a modo de síntesis preliminares destinadas a forjar posiciones del sector, los orgánicos ratifican su independencia del oficialismo a la hora de armar listas para cargos electivos. "No podemos ir mezclados con Daniel Sartor, Iván Lazzeri o Pega y otros nombres sospechados de decisiones como mínimo observables en lo que hace a su contenido", dicen.

- Los orgánicos todavía tenemos mucho por resolver, pero ya sabemos lo que no queremos. Nuestra estrategia es, a modo de punto de partida, alinearnos con la línea que definirán los orgánicos desde el Comité Nacional. Hoy, el radicalismo rionegrino tiene, dentro de sus muchos déficits, uno que es el primero que debemos atacar: Parecemos más un partido provincial que una parte de una fuerza nacional. Ese "provincialismo" permite que alineaciones que conspiran contra la unidad del partido: Saíz es devoto de Kirchner, Verani respalda a Cobos, Bautista Mendioroz descansa en los hombres de Elisa Carrió y los más pragmáticos del oficialismo partidario solo quieren mantenerse en el poder - comentó otras de las fuentes de los Orgánicos consultadas por este diario.

En fin, un escenario que ratifica la voluntad de los orgánicos en dar batalla por el poder en la UCR rionegrina. (ABA)

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