Una licitación complicada

El Ente del Transporte debe definir en los próximos días la adjudicación de los sistemas de rastreo satelital y tarjetas recargables. Las ofertas serían superiores al presupuesto inicial. Una fuente del Ente consideró que no debiera adjudicarse.
En los próximos días, las autoridades del Ente de Transporte definirán la suerte de una de las licitaciones más ambiciosas de la gestión local: el proceso lanzado en abril para que los colectivos de la ciudad cuenten con rastreo satelital y una tarjeta inteligente, personalizada, recargable y utilizable para la cancelación de otros servicios como el estacionamiento medido y el viaje en taxis. Según pudo saber este diario de fuentes oficiales, de los cuatro oferentes que se presentaron, sólo dos quedaron en pie y sus propuestas económicas serían mucho más elevadas que el presupuesto oficial fijado en 8 millones y medio de pesos. "Los primeros números están por arriba del 80 por ciento. En estas condiciones no debiera adjudicarse la licitación", confió a Rosario/12 un integrante del Ente. De prosperar el proceso, las novedades en el transporte se implementarán a mediados de 2009.

La licitación en cuestión la lanzó el intendente Miguel Lifschitz el 8 de abril pasado en el Palacio de los Leones. Allí el jefe comunal se mostró satisfecho de poner en marcha una nueva etapa en el proceso de innovación tecnológica aplicada al transporte y precisó que "el nuevo sistema mejorará la calidad y la eficiencia del servicio".

El plazo para la presentación de ofertas, que fue prorrogado inicialmente, se concretó el 8 de julio. Ese día se conocieron los cuatro oferentes: la alemana Siemens -involucrada en el país en el presunto pago de sobornos para la confección de los DNI-, Metronec, Indra y Atlantis Sistemas de Gestión. De acuerdo a los datos proporcionados desde el Ente, las propuestas de dos de esas firmas fueron desestimadas por razones "técnicas". Y las dos que quedan en carrera presentaron ofertas económicas muy por encima de los 8 millones y medio de pesos destinados oficialmente por el municipio. "Las diferencias no son menores, pueden llegar hasta el 80 por ciento del presupuesto", especificó la fuente consultada para quien en esas condiciones "no debiera adjudicarse la licitación. Puede que se trate de un error de cálculo inicial pero hay que evitar las suspicacias".

Los integrantes del Ente tienen previsto definir la suerte de la licitación en la primera quincena de enero. De ser adjudicada, los adjudicatarios tendrán otros 120 días para diseñar la logística necesaria. De todas formas, en el municipio creen que las novedades comenzarán a aplicarse no antes de mediados de 2009.

En su momento el secretario de Servicios Públicos, Gustavo Leone había aclarado que la tarjeta inteligente se iba a ir implementando por etapas "porque supone un cambio muy fuerte de la tecnología que se está utilizando y de los hábitos actuales de los usuarios". Según anunció el funcionario la "supertarjeta" no tendrá una banda magnética como la actual, sino que tendrá un chip y será de plástico como las de crédito. "Será una tarjeta personalizada, con el nombre del usuario, recargable por internet y también en las sucursales del Banco Municipal, en kioscos y en los puntos de comercialización actuales", indicó para después comentar que en una segunda etapa la tarjeta permitirá cancelar otros servicios públicos como el estacionamiento medido y los viajes en taxis.

Con la tarjeta inteligente en funcionamiento, el gobierno municipal tendrá información precisa para fiscalizar a las empresas y a la vez instrumentar otro cambio: los trasbordos entre distintas líneas en un determinado lapso de tiempo pagando un adicional.

La incorporación del GPS también traerá aparejado otras modificaciones al transporte rosarino. En el 2009, los usuarios podrán recibir en sus celulares información on line a través de mensajes de texto sobre la ubicación del colectivo que pretenden abordar. Los mismos datos estarían disponibles en los refugios a través de una pantalla, aunque el Ejecutivo evalúa el dispositivo a adquirir para evitar escenas de vandalismo, como las que hoy afectan a las paradas.

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