El licenciado Gabriel Mariotto expuso sobre el anteproyecto de ley de comunicación audiovisual

En Florencio Varela se realizó un encuentro en el que el interventor del COMFER, licenciado Gabriel Mariotto, expuso sobre el anteproyecto de ley de comunicación audiovisual, que el gobierno espera sancionar en los próximos meses en el Congreso.
Lo acompañó el intendente varelense, Julio César Pereyra y la senadora provincial CristinaFioramonti, así como el decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata, licenciado Alejandro Verano.

Mariotto destacó la importancia de poder discutir "el cambio de una ley de la dictadura por una ley de la democracia" y recordó que la propuesta se viene generando desde hace mucho tiempo aunque "nunca hubo condiciones objetivas para que la política pudiera poner en agenda estos temas. Siempre la presión de los grandes medios de comunicación pudo más que esa vocación que tuvieron muchos representantes de nuestras instituciones en plantear que la democracia necesitaba debatir en el Congreso una norma jurídica acorde con estos tiempos".

Tras señalar los primeros pasos en la Universidad de La Plata, también en la de Lomas de Zamora y en la de Buenos Aires para alentar las carreras de Comunicación, afirmó que "ahí se genera una usina de conocimientos que pudimos utilizar ahora 25 años después pero no como temas nuevos, como una impronta que hay que empezar a estudiar para estar adecuado a este tiempo sino que es producto de aquel devenir de plantear la ley de la dictadura como un serio problema a la libertad de expresión. Entonces, los pasillos, los bares de la facultad, las aulas, los profesores, los alumnos, con tesis y monografías, todos fueron aportando conceptos sobre cómo sería vivir en una sociedad en pleno ejercicio de la libertad de expresión y el derecho a la información.

Recordó que fueron muchos los proyectos presentados en el Congreso, más de 70 "que durmieron en los cajones, y sólo uno logró tratarse en la Comisión de Comunicaciones y contar con una mirada favorable, pero nada más".

Señaló que "la presión de los grandes grupos fue tan grande y grosera que cualquier indicio de querer democratizar los medios terminaba dormido, muerto o sin poder salir a la luz. Un senador radical entrerriano, Laferriere, allá por 1988 presentó un proyecto para consagrar el derecho a rectificación, o sea que cuando un ciudadano se sintiera agraviado por lo dicho por un diario, pudiera tener el mismo centimetraje de exposición, una suerte de derecho a réplica. El proyecto sufrió el silencio, la estigmatización y el desprecio del sistema mediático. Cuando otro legislador quería presentar un proyecto similar le aparecía la cabeza en una pica del senador Laferriere diciendo que le iba a pasar lo mismo que a él y nadie se atrevió. Y los gobiernos que se sucedieron sólo escucharon la voz de los empresarios de los grandes medios".

Mencionó que los 90 fueron años complejos para la construcción política. "Había candidatos que se hacían los dientes para salir en los medios de comunicación, más que ir a la unidad básica, el comité, la biblioteca socialista para discutir entre militantes proyectos de país. Valía más un punto rating que el trabajo en la construcción política. Y la agenda la ponían los medios: quien no pasaba por el programa de los jueves de los dos golpistas no podía construir política, y parecía que responder a la agenda que ellos marcaban era el ritmo político de aquel entonces.

"Los mismos medios de comunicación advirtieron cuando el ex presidente Menem dijo que en campaña había dicho una cosa y ahora hacía la otra, esos medios suponían que esa confesión era un acto de viveza, no una traición. Qué vivo que es el turco que dice esto. Después de la crisis del 2002 es imposible que esa sociedad acepte esa confesión como un acto de viveza sino que eso es una traición porque nadie es capaz de decir una cosa y después hacer otra y vanagloriarse de fallar a la plataforma o los criterios que hicieron que los ciudadanos votaran.

Así subrayó que "después de la crisis del 2002 se generó una nueva conciencia en la sociedad y los medios de comunicación tienen que dar cuenta de ello. Pero esos medios hablaron de viveza en aquel entonces. Frente a esa viveza hay un presidente que dice: no dejo las convicciones en la puerta de la Casa Rosada, y dignifica y recupera, dándole militancia a todos los sectores políticos. Militar en un espacio político significa construir y si la construcción es buena se llega a lugares institucionales respondiendo a esa convicción. Y eso valora la política de todos los partidos.

"Es bueno que lleguen hombres de distintos partidos políticos que den cuenta de esa expresión cultural, politica y social del espacio. Pero si todos los que llegan van a hacer otra cosa, y los medios aplauden esa traición, realmente se hace evidente la degradación política, como ocurrió en el 2002.

"Por eso esta sociedad, nuestro pueblo y nuestros dirigentes son otros después del 2002. Lo que no son otros son los medios de comunicación que quieren seguir manejando la agenda como antes y como en los 90. La preocupación y el problema es un problema de agenda: si la agenda la hacen los medios o la política. Y a la crisis terrible que sufrió nuestra sociedad la sacó la política, no las operaciones de prensa o la agenda mediática.

"O los medios anticiparon o dijeron que el presidente Kirchner había tomado la decisión o estudiaba la decisión de sacarse el yugo del FMI" se preguntó Mariotto. "Nadie dijo nada, no hubo una operación política sino soberana, una decisión firme: la política nos saca de la crisis. Los medios de comunicación tienen testimonios en off. Estaban acostumbrados en los 90 a los testimonios en off.

"La política tiene su ritmo y su tiempo, y no puede ceder ante las presiones de los medios, y tenemos que aprender a convivir.

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