Libertador tendrá una vía aliviadora

Será entre la General Paz y La Lucila; el primer tramo estará listo en 2010; el fin es descomprimir el tránsito en la zona en horas pico
Unos 16.000 nuevos residentes permanentes y otros 67.000 pasantes diarios prometen desembarcar en la zona ribereña del partido de Vicente López en los próximos tres años. Esa afluencia -pronosticada principalmente desde la Capital- la atraerán los 800.000 metros cuadros repartidos entre 15 torres residenciales y de oficinas actualmente en construcción en el partido.

Atento al nuevo trajín de tránsito que ese éxodo sumará, el partido de Vicente López comenzará la construcción del primer tramo de un acceso aliviador y alternativo a la ya saturada Avenida del Libertador.

Esa avenida es la principal arteria de circulación para el tránsito suburbano, con el paso de 18.000 autos en las horas pico. La obra, proyectada en tres etapas, tiene un costo total de $ 185 millones y será financiada por la Dirección de Vialidad del Ministerio de Planificación Federal. Cada tramo demandará entre 10 y 12 meses de obras. El primero, en proceso de adjudicación, estará listo en julio de 2010, y supone una inversión cercana a los $ 54,8 millones.

Proyectada a escasos 150 metros del río, la traza, bautizada Vial Ribereño, data de 2004, pero la intención es renombrarla Avenida Raúl Alfonsín.

Se trata, en realidad, de un trazado superpuesto al actual bulevar Vito Dumas, en el Paseo de la Costa, que comenzará en la calle Laprida y se extenderá hasta Paraná, en La Lucila. En total, son cuatro kilómetros de una arteria de doble mano, con dos carriles por sentido, cantero separador, forestación, amplias veredas, bicisendas y espacios de estacionamiento a cada lado del vial. La circulación será de hasta 60 kilómetros por hora, habrá rotondas de retome cada 200 metros y el grueso de la traza distará 300 metros de la Avenida del Libertador.

"Es un acceso que reclamaban los vecinos, ya que en las horas pico Libertador es un embudo. Los estudios de impacto ambiental mostraron que el 50% de los autos que circulan por la avenida se queda en el partido, con lo cual se imponía habilitar una vía alternativa", dijeron en la Secretaría de Obras Públicas municipal.

El municipio debió negociar con una decena clubes aglutinados entre Vicente López y Olivos -como el Centro Naval, el Círculo Militar y el Náutico Bouchard, entre otros- para que le permitieran avanzar con el segundo tramo del vial. Indefectiblemente, esa avenida surcará los dominios de muchos de ellos e incluso a algunos los escindirá en dos.

"Llegamos a un acuerdo", dijeron en el municipio, gobernado desde 1987 por Enrique García (ex UCR). "La mayoría de los clubes ostentaba una titularidad precaria de las tierras, sobre todo en los terrenos ganados al río. Al ceder metros para el vial, se les dará la tenencia definitiva de las tierras, mientras no las vendan. Caso contrario, volverán al Estado", explicaron en la municipalidad, que al momento trabaja en la remoción de tierra y escombros.

El vial se conectará, además, con el Distribuidor Centenario, una rotonda alargada a la altura del hipermercado Carrefour, para permitir el acceso del tránsito hacia Lugones y Cantilo y facilitar el ingreso en el megaproyecto Al Río, donde actualmente se construye un supermercado Sodimac. Allí también se levantarán cuatro torres de oficinas y viviendas, un estadio cubierto para 15.000 personas y el shopping más grande del país.

A un costo de $ 22 millones, el distribuidor, cuyas obras comenzarán en noviembre y durarán seis meses, será solventado íntegramente por el empresario Carlos de Narváez, de Ribera Desarrollos, factótum del emprendimiento inmobiliario. La desarrolladora comprometió esa inversión, junto con otras, a manera de canon por el usufructo por 30 años de parcelas de dominio municipal y provincial, donde se levanta parte de su emprendimiento.

La opinión de los vecinos

Vecinos de Vicente López le cuestionan al municipio que el vial se erija en uno de los pocos espacios verdes disponibles (en el actual Paseo de la Costa). Objetan, además, que tomaron conocimiento del proyecto tan sólo días atrás, a través de un folleto que acompañó las facturas de ABL.

"A los vecinos nos deberían haber consultado mediante una audiencia pública", se quejó Diego Malanij, de la Agrupación Intervecinal Puerto de Olivos (AIPO). "La traza es sólo un parche, que corre el nudo de tránsito 15 cuadras. Además, resulta ser un doble embudo con sus extremos ya colapsados, casi ciegos", argumentó.

Carlos Lebrero, el arquitecto que realizó, en 2007, el estudio de impacto ambiental, afirmó que la obra fue evaluada "desde la perspectiva excluyente de que el vial sirviera como un acceso recreativo a la costanera y no como un aliviador a Libertador. Ello desvirtúa su función original". Aclaró que en el estudio quedó consignada la conveniencia de contar con mayor accesibilidad al río y de permitir que en el "enclave costero entre Libertador y General Paz puedan desarrollarse áreas de encuentro y comerciales".

Vecina de Vicente López, Cristina Fragulia se mostró conforme. Opinó que la nueva arteria "descomprimirá la ya intransitable Libertador". Pero manifestó dudas de poder ver los tres tramos finalizados en "plazos razonables". Eduardo String, otro vecino, se opone a la obra. Argumentó que "no resuelve el problema del tránsito y anula un espacio verde público".

Sin embargo, cuando LA NACION consultó a los conductores en la zona la mayoría dijo estar de acuerdo en poder contar con un acceso alternativo a la Avenida del Libertador. "Vivo en Olivos y todas las mañanas pongo música clásica en la radio para evadirme del estrés que es atravesar la congestión infernal en esa avenida", sentenció Marcos Ruiz, quien sale y regresa a su hogar siempre en las horas pico. "Mi vida dentro del auto es realmente un calvario", describió.

En tanto, el gobierno de la cuidad de Buenos Aires, a través de Sergio Levit, vocero del Ministerio de Desarrollo Urbano, rehusó pronunciarse sobre el proyecto: "No opinamos sobre políticas adoptadas por otros distritos."

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