Libertad de expresión

Por Luis Bruschtein

Un pacto corporativo, el miedo a perder el trabajo o la naturalización de situaciones que son antinaturales generan silencios, omisiones que en una sociedad saturada de información pasan desapercibidas. Hay una reunión de la SIP y los grandes medios están en pleno conflicto con los camioneros de la distribución. Hay una discusión espesa todavía en el país por una ley de servicios audiovisuales. En una sociedad de la información, preocupada por la información, la información levanta paredes que no dejan ver otra información.

Entre tanto candombe por la información, dos concurrentes fueron despedidos por la administración macrista de la ciudad de Buenos Aires, por haber publicado información en Página/12 que resquebraja el pacto corporativo, que supera el miedo a perder el trabajo y que rompe la ilusión de naturalidad en el manicomio.

La sanción tiene un doble significado. Primero porque rompe con esas situaciones, pero además porque dos personas que no son periodistas ni son parte de los medios realizan una especie de apoderamiento del acto de informar. Se penaliza esta invasión en una sociedad que idolatra la información y al mismo tiempo sólo la concibe encerrada y controlada entre medios privados y periodistas a quienes delega la construcción del sentido común del momento.

Nadie incorporó este tema en las audiencias de la SIP, donde lo que primó fue, de manera excluyente, la crítica al gobierno nacional por la ley de medios, por el conflicto con los camioneros y por el malhumor social. Este caso tampoco encaja en este encuadre ideológico, porque impacta contra la administración macrista y por lo tanto no es visualizado ni condenado como un atentado a la libertad de expresión.

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