Leyes dormidas y el fantasma de Cromagnon

Leyes dormidas y el fantasma de Cromagnon
Por Por Pablo Tomino

Mientras la Justicia avanza en el juicio para determinar quiénes fueron los responsables de la tragedia en República Cromagnon -ayer un testigo desató una polémica al asegurar que la bengala que provocó el incendio había salido del entrepiso y no de la planta baja-, la preocupación sigue vigente entre quienes suelen concurrir a espacios públicos cerrados en la ciudad: ¿es posible que hoy se repita una tragedia como ésta? ¿Son seguros los sitios donde se realizan recitales? ¿Alcanza con los controles que el gobierno porteño lleva adelante para combatir la irregularidad?

En 2008, la Agencia Gubernamental de Control, organismo que fiscaliza los pubs y boliches, realizó 823 clausuras de locales nocturnos que no cumplían las exigencias de seguridad. Este número implica un aumento en las clausuras del 68 por ciento respecto de 2007, lo que lleva a dos lecturas posibles: que efectivamente hay inspecciones más rigurosas o que los empresarios incumplen la ley más que antes.

En la Capital se inspeccionan cerca de 180 locales con actividad bailable cada fin de semana. Por ello, dice la administración de Macri, se incrementaron también 61% las clausuras de boliches clandestinos (fueron 207). ¿Tantos hay fuera de la ley?

El gobierno ejecutó otras acciones tan necesarias como positivas para mitigar la corrupción de los inspectores porteños: les duplicó los salarios, creó una unidad que supervisa sus acciones y sus zonas de control son determinadas por sorteo.

¿Garantizan estas medidas que no ocurra otro Cromagnon? No, por supuesto. Falta dar otros pasos, como la reforma del Código de Habilitaciones, que, por viejo, permite algunas artimañas empresariales como, por ejemplo, la "desvirtuación de rubro", que hoy se castiga levemente.

Ese cambio "duerme" desde hace casi un año en la Legislatura, siendo que la ley bien podría disponer una pena más severa, como el retiro de la habilitación de un local, cuando se comprobara la existencia de ese engaño. Ya se sabe que son estos sitios los más riesgosos por la ausencia de previsiones ante eventuales situaciones de emergencia.

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