Leones de América.

COPA LIBERTADORES / NACIONAL 1 - ESTUDIANTES 2: Dos golazos de Boselli en otra noche histórica: victoria en el Centenario para volver a una final de la Copa luego de 38 años.
El León estaba agazapado. Y a río revuelto, ganancia de Estudiantes.

El partido venía cerrado, híperpeleado en una cancha muy irregular, músculos tensos, ánimo agitado, nervios a full, escasas neuronas. Ahí, rapidito La Gata Fernández empezó a marcar cierta diferencia. Con poco, aprovechar los huecos, promoviendo infracciones, reteniendo la pelota, aun sin la lucidez que se necesitaba para extrañar menos a la Bruja.

El Pincha se la bancaba atrás con los reflejos de Andújar y con el resto poniendo fibra ante un rival que lo atacaba sin la menor idea de cómo debía performar esa muralla. Nacional peleaba la pelota en el medio, y hasta daba la sensación de que la poseía durante buenos lapsos. Pero nunca acertó ser conducido por Moralito y terminó dependiendo de un OJ Morales laborioso pero irremediablemente confuso. El partido era decidamente un bodrio aunque muy disputado.

El León tampoco brillaba, pero tenía todo bajo control. Lograba alejar el juego de su área y se la rebuscó para conseguir una decena de pelotas paradas, aunque no las capitalizó. Sí, lo tuvo a tiro con Enzo Pérez que debordó pero metió un pif ante el arquero y cuando Boselli en la boca del arco le pegó abolustamente al revés.

El León no lo podía resolver. Pero estaba agazapado... Hasta que Coates demostró todo lo que daba la última línea uruguaya, quiso salir jugando y La Gata se la birló. Toque sutil para Boselli. Y el delantero, que tanto falló en La Plata y que se mostró tan lento e impreciso hasta ese minuto 53, esta vez llegó a tiempo y definió con un toquecito exquisito sobre el arquero que salió destartalado... Un gol que equivalía a tres.

Plin, caja. Más de media hora de juego puede ser una eternidad, pero no lo fue porque Estudiantes hizo lo que tenía que hacer para que Nacional sintiese que tres goles eran un mundo. Claro, tres goles había hecho en los últimos cinco partidos... Y ni el (único) error de Schiavi en el empate parcial, planteó un suspenso real...

El Pincha ya se había puesto la pilcha de su historia. El equipo de Zubeldía, perdón, de Sabella, repartió la mística, aguantó a un Nacional que tuvo chispazos. Estudiantes se la bancó, armó el vallado, estiró el segundero, apretó los dientes, rodeó a Andujar... Y hasta se dio un gustazo: Boselli, quien había pedido el cambio, llegó a meter un golazo tremendo para dejar hecho Bolso a Nacional. Y al Pincha, más León que nunca...

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