La lenta reconciliación de Kirchner y Alberto Fernández.

La lenta reconciliación de Kirchner y Alberto Fernández.
Se vieron tres veces en enero y hablaron de la estrategia electoral nacional; las dudas.
-Tenés que volver a defender al Gobierno como lo defendías antes. Tenés que estar acá, Alberto.

-Me encantaría, pero vos tenés que darme motivos para poder hacerlo, Néstor.

Néstor es Kirchner; Alberto es Fernández. La conversación ocurrió hace dos semanas, en Olivos, durante algo así como una reconciliación entre el ex presidente y quien fue su jefe de Gabinete en el poder. Después de algunos meses de distanciamiento, en los que Fernández amagó con organizar el poskirchnerismo, Kirchner le pidió a quien fue su hombre de confianza que regresara al círculo íntimo del poder. Fernández pidió algunos cambios para aceptarlo, y por estos días evalúa el ofrecimiento.

La frialdad de fines del año pasado se acabó. Al menos, hasta que Alberto Fernández responda.

El día clave fue el 31 de diciembre. Máximo Kirchner llamó al ex jefe de Gabinete, lo saludó por las Fiestas e inmediatamente le pasó el teléfono a su padre. "¿Cómo estás, Alberto? Tenemos que vernos y volver a ser lo que éramos", le dijo.

Desde entonces, se vieron tres veces y hablaron muchas más por teléfono, según admitieron a LA NACION dos fuentes del kirchnerismo.

La última vez que se encontraron, en Olivos, un viernes de enero, hablaron tres horas sobre la estrategia electoral que le conviene desplegar al oficialismo. Hubo una coincidencia: ambos creen que "provincializar" todas las campañas es lo mejor. Salvo en un distrito: la provincia de Buenos Aires. Kirchner todavía evalúa si le sirve presentarse allí como candidato.

Dirigentes que conversaron con ambos luego de aquella reunión -que fue privada- contaron a LA NACION que Kirchner sabe que dejar el interior en manos de los líderes locales puede ayudar a construir rivales "presidenciables". Dos ejemplos: Juan Schiaretti, en Córdoba, y Carlos Reutemann, en Santa Fe. "La opción es que él también se presente y gane en Buenos Aires", respondió un interlocutor del ex presidente. De todo eso se habló en las charlas con Fernández. Y también de la Capital, donde Fernández condujo el kirchnerismo de 2003 a esta parte. Tras la renuncia del ex jefe de Gabinete, Kirchner se había propuesto liderar personalmente a sus seguidores en la ciudad. Pues cambió de idea.

"Alberto, tenés que ocuparte de la Capital", le pidió Kirchner. Fernández no tiene definido si quiere volver a cargarse sobre el hombro la campaña del kirchnerismo porteño. Igual, hizo una sugerencia: "Probemos con gente nueva". Ahí surgió el nombre del embajador en los Estados Unidos, Héctor Timerman.

El factor Solá

"Néstor, te aclaro que yo hablo mucho con Felipe [Solá]. Hay que contenerlo. Se fue porque nunca lo recibiste", cuestionó Fernández. Kirchner no respondió. No le tiene cariño al ex gobernador.

Fuentes que los conocen contaron que ambos reaccionaron de manera diferente tras la reconciliación.

Fernández pidió cambios en el Gobierno para volver. Dicen que cuestiona permanentemente el trato al agro y las actuaciones del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. "Y encima comunican todo tan mal que cualquier medida parece negativa", se quejó. Pareció una crítica a su sucesor, Sergio Massa.

Kirchner dio por hecho el regreso. Incluso, recibió al ex canciller Rafael Bielsa en Olivos y le sugirió que le llevara ideas. "Trabajalas con Alberto", le pidió. Bielsa y Fernández almorzaron el jueves pasado.

El ex presidente se mostró interesado en recuperar a una dirigencia con perfil menos servil. Al menos, escuchó sin defenderse las críticas de Fernández y Bielsa, según dos dirigentes que estuvieron con él en la nueva sede del poder, Olivos, durante enero.

El proceso de reconciliación con parte del primer kirchnerismo está en marcha.

Poder y amistad

* Intimos. Durante la gestión de Néstor Kirchner, tres dirigentes decidían casi todo en el Gobierno: el ex presidente, la senadora Cristina Kirchner y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

* La continuidad. Cristina Kirchner aceptó la candidatura presidencial con una condición: la permanencia de Fernández. Este aceptó, pero después de que Néstor Kirchner prometió dejar el poder.

* La ruptura. Fernández renunció tras el conflicto con el campo. Kirchner le reprochó no haber cumplido la promesa y Fernández respondió que Kirchner tampoco había dejado el poder.

* La reconciliación. Kirchner habló con Alberto Fernández el 31 de diciembre. Lo invitó a Olivos, donde se vieron tres veces en enero. Hablaron de la campaña electoral en todo el país.

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