La Legislatura volverá a la carga por los casinos y las salas de juego de azar

La Cámara de Diputados creó la Comisión de Juegos, cuyo presidente será un legislador que está en contra de la apertura de más espacios en los cuales se fomente la actividad.

Todo lo relacionado con los casinos fue una de las grandes controversias en

el segundo semestre del 2008. Las máquinas tragamonedas, las ruletas y las

cartas fueron los grandes protagonistas de una guerra que incluyó a muchos

participantes y que el Gobierno pretendió zanjar con una medida más que

polémica.

Sin embargo, la Legislatura, que durante el 2008 no fue precisamente muy

oficialista, decidió comenzar el 2009 demostrándole a Celso Jaque que en

este año electoral las cosas no le van a ser precisamente lo que se dice muy

fáciles.

En ese sentido, dos de las tres principales leyes que pidió el gobernador

fueron rechazadas la semana pasada y ahora la Cámara de Diputados decidió

darle forma a la Comisión de Juegos, que estará constituida por los jefes de

bloques de cada partido y será presidida por un legislador que se opone a la

apertura de más salas de juego y que opina que en la provincia hay más

casinos de los que debería haber.

Nuevo frente de batalla. El miércoles 12 de noviembre, los diputados

protagonizaron el que para ese momento parecía el capítulo final de una

larga novela. Ese día, los miembros de la Cámara Baja aprobaron una ley que

prohibía la apertura de más salas de juego y le daba media sanción a un

proyecto del demócrata Alberto Sánchez que establecía la prohibición de más

salas de juego por diez años y avanzaba sobre la ludopatía.

El motivo de esa doble sanción era muy simple: los legisladores de la

oposición temían un posible veto de ley aprobada y, de esa forma, se

aseguraban que un segundo proyecto pudiera frenar la instalación de más

casinos, aunque fuera por un breve período, lo que les daría la posibilidad de

insistir con la prohibición total.

Sin embargo, a las pocas horas de que se aprobara el proyecto, el gobernador

Celso Jaque comenzó a mostrar que un posible veto sería más que posible y

la solución llegó de la mano de dos expresiones que figuraban en la norma

aprobada.

La primera de ellas se refería a una frase que aparecía en la última parte del

primer artículo, por la cual se establecía que la ley entraría en vigencia “a

partir de la sanción” legislativa, cuando para el Ejecutivo debía decir que

entraría en funcionamiento a partir de la promulgación en el Boletín Oficial.

En tanto, la segunda frase estaba en el artículo tres de esa ley, donde la

palabra que sonaba mal en el cuarto piso de Casa de Gobierno era “deberá”.

En ese artículo, se establecía que se tenía que implementar “en 30 días la

adecuación y el cobro de canon a los casinos privados o concesionados,

como así también a las modificaciones pertinentes al impuesto a los Ingresos

Brutos y el cobro de la tasas de fiscalización”.

De esa forma, el Ejecutivo decidió agregarle un capítulo más a una novela que

nuevamente parecía terminar, al menos, hasta que la Legislatura estudiara el

proyecto que Jaque mandó a cambio del veto, que si bien es parecido en

algunas partes al que rechazó, desaparecen, entre otros puntos, las

referencias a cánones, tasas de inspección e Ingresos Brutos.

Asimismo, en ese proyecto, el Ejecutivo incorporó la formación de una

comisión para que se pronunciara sobre el problema de la ludopatía.

Trampa. Sin embargo, hubo algo que ni el Gobierno ni los diputados

justicialistas dijeron en ese momento. Una semana antes de que en la

Legislatura se le diera sanción completa a la prohibición total, el presidente

de la Cámara de Diputados dio por concluida la sesión por falta de quórum.

En esa oportunidad no se habían ocupado las bancas del Confe y, media hora

después del horario de inicio, Jorge Tanús dio por terminada la sesión.

Eso motivó una polémica, ya que desde el Confe se aseguró que nunca habían

sido llamados y Tanús, al mismo tiempo que decía lo contrario, aseguraba

que a partir de ese momento los horarios se iban a respetar, cuando los

mismos legisladores saben que antes de empezar una sesión, e incluso

durante, hasta cinco minutos se transforman en una hora y muy rara vez los

legisladores empiezan la discusión de las leyes de manera puntual.

Esa sesión suspendida le dio tiempo al Ejecutivo para autorizar dos decretos

de acogimiento más. El primero de ellos tuvo como destinatario el casino del

hotel Diplomatic, perteneciente al empresario Mario Groisman, y el segundo

fue para un emprendimiento a realizarse en Maipú, una comuna que tiene al

frente al justicialista Adolfo Bermejo, a quien algunos ven como el candidato

a gobernador por el PJ en el 2011.

Después de ese acto del gobernador, vendría la aprobación de la ley y el veto

de parte del Ejecutivo, cuando se estaba por vencer el plazo para su

promulgación.

Opositor. La nueva comisión, que comenzará a trabajar de manera formal una

vez que los diputados vuelvan de sus vacaciones, tuvo su aprobación la

semana pasada.

Entonces se terminó de decidir quiénes serían sus integrantes y los bloques

se inclinaron por que fueran aquellos que comandan cada uno de los sectores

que forman la Cámara Baja de la Legislatura provincial.

Sin embargo, una vez que se decidió eso faltaba elegir a quien sería la cara

visible, el presidente de tal comisión. El elegido fue el demócrata Alberto

Sánchez, justamente, el autor del proyecto que obtuvo media sanción de la

Cámara de Diputados en aquella sesión de noviembre y que promueve la

prohibición por diez años para habilitar salas de juego, sin importar en

dónde se quieran abrir, algo que el justicialismo, en su momento, quiso

modificar y no pudo hacer.

Tras esa elección, el Ejecutivo se encontrará con una comisión que se

dedicará exclusivamente a los juegos de azar y cuyo líder es alguien que no

se mostró muy de acuerdo con lo decidido por Jaque en diciembre.

Superpoblada. “Hay que proteger a la población, Mendoza está superpoblada

de casinos”, consideró Sánchez al hacer referencia a la situación actual de los

casinos en la provincia.

Para el legislador demócrata, hay un problema muy importante, y es que

actualmente se sigue dando factibilidad a proyectos de casinos, explicó, e

hizo mención a uno de los dos que se planea levantar en San Martín.

Incluso, Sánchez afirmó que hay que entender que “esto es Mendoza, no Las

Vegas”, y aseguró que, una vez que la comisión comience a trabajar, se

abordarán varias ideas, entre las que mencionó la limitación horaria, el ir

nuevamente sobre la aprobación de más casinos o insistir con su propio

proyecto.

Al mismo tiempo, se mostró en contra de la posibilidad de que se coloquen

tragamonedas en el Hipódromo provincial, ya que eso perjudicaría a los más

humildes y aumentaría el riesgo de que más personas se hagan adictas o se

vuelvan más pobres de lo que son actualmente.

Debido a eso, se vislumbra que el Gobierno encontrará una comisión muy

difícil de convencer, máxime si se tiene en cuenta que la Legislatura ya votó

en contra de sus deseos en noviembre.

Juego polémico. La historia por la ley de casinos comenzó a mediados del

2008, cuando el diputado justicialista Carlos Bianchinelli creó un proyecto de

ley por el cual se impedía que en el Gran Mendoza se instalaran más casinos y

que esto sólo se les permitiera a aquellos departamentos que no poseían

ninguno, pero dejando en claro que una vez que se instalara el primero,

ninguno más podía construirse en el mismo lugar.

No obstante, Senadores tuvo otro plan y decidió aprobar el proyecto

realizando algunas modificaciones. Según la Cámara Alta, lo mejor era

prohibir lisa y llanamente la instalación de casinos y salas de juego en

cualquier punto de la provincia, y los únicos que podrían levantarse eran

aquellos que ya contaban con el decreto de acogimiento dado por la

Secretaría de Turismo.

De esa manera, eran varios los emprendimientos que quedaban fuera. Se

podían contar dos en Tunuyán, otro par en Luján de Cuyo y dos más en San

Martín, entre otros. No obstante, uno de los que corría riesgo de caerse era

una sala de juegos que se va a ubicar en Maipú y que se trata de un

emprendimiento privado que incluye hasta cancha de golf y un complejo de

cines.

Sin embargo, las modificaciones no tuvieron tan buen recibimiento en la

Cámara de Diputados y el culebrón de los casinos comenzó a tomar ribetes

insospechados hasta ese momento y a estar en la boca de mucha gente, al

mismo tiempo que las presiones se convirtieron en moneda corriente, al igual

que las polémicas y las denuncias cruzadas.

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