La Legislatura mayoritariamente oficialista

Scioli contó con bloques oficialistas con quórum propio en el Senado y en Diputados. A pesar de que durante el primer año de gestión los legisladores fueron funcionales a la voluntad del gobernador, hubo algunas diferencias
Durante su primer año de gestión, el gobernador Daniel Scioli tuvo condiciones favorables en la Legislatura provincial. Gracias al amplio triunfo del Frente para la Victoria en las elecciones de 2007 en la Provincia y a la unificación con los ex duhaldistas del bloque PJ, hubo dos bancadas oficialistas con quórum propio en ambas Cámaras.

Sin embargo, a pesar de que se respetó la voluntad del Ejecutivo, el gobernador chocó en algunas oportunidades con los intereses de los legisladores. El primer encontronazo se produjo en diciembre del año pasado cuando se eligieron las autoridades de la Cámara baja. El candidato de Scioli para presidirla era Martín Ferré, pero finalmente se impuso el grupo de diputados que proponía a Horacio González.

Más allá de ese episodio, Scioli tuvo una relación fluida con los diputados y los senadores, al menos con la mesa chica del oficialismo parlamentario, reducida a una decena de legisladores que fueron consultados permanentemente por el gobernador. Además, los ministros provinciales concurrieron asiduamente al parlamento bonaerense. Hasta la oposición valoró que hubo muchas más visitas oficiales que en períodos anteriores.

La mayoría de los proyectos de ley enviados por el Ejecutivo fueron sancionados sin demasiados reparos. El compromiso de no poner trabas a la gestión del gobernador funcionó desde poco antes de asumir. Los primeros días de diciembre del año pasado la Legislatura sancionó la ley de Administración Financiera, posibilitó la creación de la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (Arba), y a través de la ley de Ministerios permitió los cambios que pretendía Scioli en el gabinete. Aunque, en relación a esa última ley, menos de un año después dió marcha atrás para volver a crear el ministerio de Asuntos Agrarios, también a pedido del gobernador.

Pero hubo otros proyectos de ley que costaron más. Algunos se demoraron más de la cuenta, como el que instrumenta el nombramiento del defensor del pueblo en la Provincia, que Scioli envió a la Legislatura al inicio de su gestión, tuvo que esperar cerca de seis meses para que se sancione en junio pasado y, a pesar de eso, el ombudsman bonaerense todavía no fue designado.

Otras iniciativas del Ejecutivo tuvieron modificaciones resistidas por el mandatario bonaerense, como la adhesión al régimen de iniciativa privada, para la cual los legisladores incorporaron una comisión bicameral. Y también tuvieron idas y vueltas de una Cámara a otra, como la regulación de los estadios de Estudiantes y Gimnasia en el Paseo del Bosque.

También hubo sanciones en tiempo récord, como la reforma impositiva, el fondo que beneficiará a los distritos del Conurbano o algunas de las tantas prórrogas de emergencia en distintos ámbitos provinciales.

Pero el mayor fracaso legislativo de Scioli fue el intento de reforma previsional, por el que pretendía implementar cambios en el Instituto de Previsión Social (IPS). Ante la presión de los gremios, los jubilados y la oposición, finalmente el gobernador debió anular la iniciativa y conformarse con la reforma en la caja de jubilaciones del Banco Provincia, la única deficitaria.

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