La Legislatura debatirá una ley para atraer el turismo religioso

El proyecto se trataría la próxima semana y apunta a valorar la arquitectura y la historia de catedrales, basílicas, santuarios, iglesias, parroquias, sinagogas, mezquitas y templos porteños como ocurre en Roma, París y Jerusalén
"Cuando visité Roma me llamó la atención que los city tours incluyeran un circuito de turismo religioso, donde recorren la ciudad mientras visitan las principales iglesias. Lo mismo sucede en París y Jerusalén, y sería interesante que Buenos Aires imite estos ejemplos", dice el legislador Marcelo Meis, de la Corriente de Convergencia Federal, el nuevo partido de Ricardo López Murphy desde que se fue de Recrear.

Según lo acordado en Labor Parlamentaria, el jueves 10 de septiembre será tratado en la Legislatura su proyecto de ley de turismo cultural religioso, que podría llegar a incrementar hasta en un 15% la cantidad de turistas extranjeros que vienen al país. De acuerdo a las cifras del Ente de Turismo de Buenos Aires, en el 2008 llegaron 2,4 millones de extranjeros, que gastaron un promedio de u$s 111, con lo cual esta nueva ley podría llegar a traer unos 360.000 turistas que dejarían en la ciudad unos u$s 40 millones.

Es por demás evidente el enorme desarrollo que la industria turística proyecta en todas las capitales del mundo, en especial en aquellas donde sus cualidades y atractivos turísticos, por su dimensión histórica-cultural, dejan huella en sus visitantes. Indudablemente, Buenos Aires se encuentra inscripta dentro de esta categoría: son tantos y tan variados sus atractivos turísticos históricos y culturales que sería imposible no reparar en ellos.

"Nuestra ciudad, sumamente rica en el turismo cultural religioso, necesita coordinar esfuerzos y recursos, a fin de dar respuesta a esta creciente demanda", explica Meis.

Por ejemplo, en el marco del culto Católico Apostólico Romano, grandes obras se erigen como trascendentales baluartes de interés mundial. La Catedral Metropolitana guarda verdaderos tesoros de interés cultural y religioso, a nivel local, nacional y mundial, como los restos del Padre de la Patria, el General Don José de San Martín; Basílicas como la de María Auxiliadora y San Carlos, con su estilo arquitectónico único y con uno de los armonios más deslumbrantes de Latinoamérica, o iglesias como la de San Pedro Telmo, toda una tradición para uno de los barrios más atractivos de la Ciudad, con más de 200 años de antigüedad de consagración canónica. "En este sentido, la idea de generar un nuevo espacio de desarrollo turístico -como lo es el cultural religioso- encaja perfectamente con este enunciado. No solo favorecerá el desarrollo económico de la metrópolis, por el renovado caudal de visitantes que se sumarán a conocerla y descubrirla, sino que, particularmente, redundará en beneficios para los ciudadanos que la habitamos al permitirnos conocer, cada día un poco más acerca de esta mirada de su historia religiosa", advierte el legislador porteño.

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