La Legislatura se convirtió en una cantera de funcionarios

En menos de dos meses, cuatro diputados provinciales dejaron sus bancas para pasar a la Provincia. Antes de cumplir un año de gestión, el gobernador tuvo que afrontar continuos recambios en su gabinete

En menos de dos meses, cuatro diputados provinciales dejaron sus bancas para pasar a la Provincia. Antes de cumplir un año de gestión, el gobernador tuvo que afrontar continuos recambios en su gabinete

En su primer año de gestión, Daniel Scioli debió afrontar varios recambios en su gabinete, además de encontrarse con la necesidad de cubrir distintos cargos en la administración bonaerense. Al aterrizar en la Provincia, el gobernador se enfrentó a dos cuestiones: en el momento de asumir, no contaba con una estructura provincial que le permita recurrir a funcionarios de su riñón y, paralelamente, tuvo que convivir con dirigentes con trayectoria en la Provincia.

Esos dos aspectos se resumieron en la Legislatura bonaerense, donde en la mayoría de los casos Scioli encontró a los candidatos para cubrir los cargos vacantes. En menos de dos meses cuatro diputados provinciales dejaron sus bancas para trasladarse a la administración provincial. Emilio Monzó pasó a ser ministro de Asuntos Agrarios, Juan de Jesús se convirtió en secretario de Asuntos Municipales, Ernesto Onchalo fue designado director del hospital San Felipe de San Nicolás y finalmente Darío Duretti será subsecretario de Fortalecimeinto de la Democracia.

El traslado de los diputados al Ejecutivo responde principalmente a la escasa estructura del sciolismo en la Provincia, aunque en su primer año de gestión el gobernador comenzó a trabajar en el armado de un espacio político propio en el que participan algunos intendentes oficialistas y también legisladores.

Antes de asumir, Scioli pensó en modificaciones para estructurar su gabinete. Entre ellas dispuso la fusión de los ministerios de Producción y Asuntos Agrarios (que recayeron en Débora Giorgi) y de la Jefatura de Gabinete y el ministerio de Gobierno (que reservó para uno de los hombres de su mayor confianza, Alberto Pérez).

Sin embargo, a menos de un año de gestión tuvo que reacomodar esa estructura. El conflicto con el campo lo obligó a volver a crear un ministerio para atender las políticas agropecuarias. Para ocupar ese cargo, Scioli buscó a alguien con conocimiento de los problemas del campo y buen trato con los ruralistas. Lo encontró en el ex intendente de Carlos Tejedor, Carlos Monzó, que a pesar de responder políticamente a Florencio Randazzo mantuvo una postura neutral durante el conflicto por las retenciones móviles.

Más tarde, la convocatoria de la presidenta Cristina Fernández a la ministra de Producción bonaerense, Débora Giorgi, obligó a Scioli a mover sus fichas en la Provincia. Así designó en Producción al entonces subsecretario de Asuntos Municipales, Alejandro Arlía. Para reemplazar a Arlía, el gobernador volvió a recurrir a otro ex intendente que ocupaba una banca en la Cámara baja provincial, el ex jefe comunal del partido de la Costa, Juan De Jesús.

Finalmente, el diputado sciolista Darío Duretti fue requerido para presidir la subsecretaría de Fortalecimiento de la Democracia, que trabajará en la reforma política y el Programa del Bicentenario. Ese cargo estaba destinado para Juan Pablo Cafiero, pero el Gobierno nacional volvió a interferir en los planes de Scioli y el ex ministro de Desarrollo Humano de la Provincia fue enviado como embajador al Vaticano.

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